Chacras de Coria, uno de los distritos más emblemáticos y residenciales de Luján de Cuyo, enfrenta una creciente presión inmobiliaria que preocupa a sus habitantes.
Desde hace dos décadas, el distrito de Chacras de Coria es escenario de tensiones entre quienes defienden su perfil histórico y ambiental, y el avance de proyectos privados que incluyen barrios cerrados, centros comerciales y desarrollos gastronómicos.
Rodeada de un entorno natural privilegiado, un microclima distintivo y un patrimonio histórico que atrae a residentes y turistas, la zona atraviesa un proceso de transformación que, según los vecinos, amenaza su identidad.
Las obras en marcha, con rotondas y bicisendas, modifican la fisonomía del lugar hacia un entorno de integración, también despiertan temores sobre su sustentabilidad a largo plazo, al sumar barrios cerrados, polos comerciales y edificios.
Tal como mencionó MendozaPost, la Unión Vecinal de Chacras de Coria advirtió sobre la “avanzada” de nuevos barrios privados, la pérdida de arbolado y la saturación de la infraestructura vial.
Señalan que el ritmo de crecimiento poblacional y vehicular supera ampliamente la capacidad actual del distrito, lo que podría derivar en un colapso urbano.
Antes del colapso
En este sentido, los reclamos buscan proteger el patrimonio cultural y natural, al tiempo que ordenan el desarrollo.
“Cuidar el patrimonio también es un valor para la economía”, sostienen, recordando que en 2022 estuvo a punto de aprobarse la declaración de Chacras como “Paisaje Cultural”, una iniciativa que finalmente no prosperó.
Gestiones
Durante la intendencia de López Puelles saben que aprobaron demasiadas excepciones, mientras que en la administración de Omar De Marchi frenaron esos permisos.
También señalaron que han ejecutado obras viales y que hay proyectos en carpeta, como la apertura de nuevas calles y la construcción de puentes.
Vida comunitaria
Sin embargo, desde la Unión Vecinal insisten en que las intervenciones actuales no alcanzan.
Patricia Baldín, referente de la organización, denunció que siguen talando árboles para dar paso a nuevos emprendimientos y que, cuando reponen, muchas especies terminan secándose por falta de riego.
Asimismo, cuestionó la falta de planificación ante la posible llegada de edificios en altura, que modificarían el perfil barrial.

Por su parte, Verónica Cremaschi, investigadora del CONICET y vecina de Chacras, recordó que el proyecto para declarar al distrito “Paisaje Cultural” incluyó un relevamiento histórico y patrimonial aprobado por especialistas y plasmado en un libro disponible de forma gratuita.
Chacras de Coria, un paisaje con identidad: descargá el libro ingresando al enlace: https://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/16796/chacrasdecoria-guiadebienespatrimoniales.pdf

“Cuidar no es frenar, sino desarrollar con sentido”, afirmó Cremaschi, destacando experiencias exitosas en otras provincias como Santa Rosa de Calamuchita.
Además, los vecinos proponen que las mismas políticas urbanísticas que rigen dentro de los barrios privados —en materia de planificación, tipo de construcciones y arbolado— apliquen también en el espacio público.
Mayor participación
Recalcan que están opuestos al desarrollo, pero exigen estudios de impacto y participación comunitaria en las decisiones.
En paralelo, la congestión vehicular y el estrechamiento de calles son ahora problemas cotidianos.
Los habitantes señalan que la llegada de más familias con alto poder adquisitivo y varios vehículos por hogar agrava la situación, afectando la calidad de vida y la movilidad en la zona.

Equilibrio
Finalmente, el Plan de Ordenamiento Territorial del municipio reconoce a Chacras como “pulmón verde del Gran Mendoza” y advierte sobre la presión inmobiliaria y la necesidad de un modelo sustentable.
Aun así, los vecinos consideran que las excepciones aprobadas en los últimos años contradicen esa visión y ponen en riesgo el equilibrio entre desarrollo e identidad.




