viernes, abril 17Te mantenemos informado
Sombra

¿Qué diferencia a un malbec añejado en el dique Potrerillos de otro en bodega?

Una bodega de Luján de Cuyo realizó la experiencia piloto de añejado de un malbec en el fondo del dique Potrerillos y su par añejado con el método tradicional en bodega. Éste es el resultado luego de la cata a ciegas.

Las botellas pasaron casi un año sumergidas en el dique Potrerillos. - Gentileza
Las botellas pasaron casi un año sumergidas en el dique Potrerillos. – Gentileza

A un año de sumergir las botellas, el resultado fue comprobado con éxito por la bodega Foster Lorca, tras una cata a ciegas de las botellas guardadas a 15 metros de profundidad y a una temperatura constante de entre 7 y 10 grados, casi sin luz ni oxígeno.

Se trató de la primera experiencia en su tipo en el dique Potrerillos con botellas de la línea Fantasía de Bodega Mauricio Lorca, de Poético Malbec de Bodega Mauricio Lorca, Absurdo Cabernet Franc 2019 y Juana Blend 2019 de Viejo Isaías.

Mientras esas botellas hacían la estiba acuática, el mismo vino realizaba su añejamiento tradicional en la cava de la bodega, a una temperatura de entre 15 y 17 grados y una humedad relativa de ambiente del 50%, de acuerdo a lo detallado por Fabián Gardino, enólogo de Foster Lorca.

El resultado de la cata a ciegas realizada por el equipo de la bodega, arribó a buenos resultados, con importantes diferencias entre ambas experiencias.

cangelosi

El vino de la cava submarina tiene un añejamiento adelantado, con una evolución más rápida respecto al de la cava tradicional. No es una cuestión de calidad, sino que mientras uno tiene efectivamente un año de guarda en botella, el que pasó por el agua parece que hubiese estado tres años”, dijo el enólogo a Guarda 14.

Cava submarina y cava en bodega

“A grandes rasgos, desde lo aromático correspondía más a un vino con descriptores de evolución en botella. Es un vino con mucha menos intensidad frutal, pero con redondez. Lo mismo que en boca. El de la cava tradicional es un vino con un cuerpo muy presente, con taninos muy firmes. Mientras que el de la cava submarina ya presenta taninos aterciopelados y una redondez que nos impactó a todos”, continuó Gardino.

Ante el éxito de esta experiencia, Gonzalo Capelli, gerente de Administración del Grupo Foster Lorca, comentó que la idea es seguir adelante con la cava subacuática de Potrerillos.

El proyecto, por el momento, dada la envergadura del proyecto, solo ofrece las botellas para la venta en la bodega, ya que aún no es algo masivo.

Son microvinificaciones que nos sirven para hacer las comparativas porque las diferencias se sienten muy marcadas”, explicó.

Malbec añejado en dos cavas diferentes.

Otra experiencia similar en aguas del Atlántico

En el año 2019, Patricia Ortíz, propietaria de Bodega Tapiz y Wapisa, un proyecto vinícola de la Bodega Tapiz, ubicada en la provincia sureña de Río Negro, inició la experiencia sumergiendo alrededor de 2.000 botellas en las costas del Océano Atlántico.

Con la tercera cosecha en curso cuentan con cuatro jaulas de acero inoxidable que en cada una hay aproximadamente 500 botellas, la mayoría de tamaño magnum (1,5 l) y algunas de 750 cc.

Antes de la primera experiencia, la bodega realizó un estudio de impacto ambiental con investigadores del Conicet para comprobar que nada de lo que iban a sumergir iba a afectar el ecosistema.

Acerca de los resultados obtenidos, declaró: “La primera cosecha la degustamos con distintos expertos en catas a ciegas con botellas del mismo tamaño y grosor que pasaron su añejamiento en tierra. Lo que vimos es que esos vinos tenían un perfil aromático mucho más marcado que los que tenían una guarda convencional. Además, habían evolucionado sin signos de oxidación, manteniendo frescura y sin aromas terciarios. Encontramos que el tiempo que pasaron sumergidas equivaldrían a unos seis años de añejamiento en una cava”.

Esta experiencia tiene una parte científica también, ya que expertos están estudiando las condiciones de estiba subacuática, con el objetivo de replicarlas en la tierra.

Más antecedentes curiosos

Las primeras botellas sumergidas bajo el mar datan de los naufragios de una época donde los piratas eran los dueños del agua. El último descubrimiento ocurrió en el 2010 en el archipiélago de Äland, Finlandia. Islas sobre el mar Báltico. Allí se encontraron 47 botellas de Veuve Cliquot de 1840.

La capacidad de subsistencia y el óptimo añejamiento fueron los puntos que incentivaron a los expertos para probar esta técnica. Hay otras experiencias como la de la bodega Chateau Larrivet-Haut-Brion, de Francia; Crusoe Treasure, en España o Viña Casanueva, de Chile. También hay casos en Italia, Australia y Estados Unidos, entre otras.

En el Viejo Mundo, España es uno de los países que más experiencia tiene en la materia. Incluso, una de las atracciones de su propuesta enoturística es la visita a estas cavas submarinas sumergidas en la costa de la península ibérica.

Fuente: Guarda 14

Cochería Alarcón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.