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Malvinas: La placa que viajó a Mendoza y esperó más de 25 años

La placa en honor a un héroe de la Guerra de Malvinas, llegó a su destinatario en un acto realizado en Luján de Cuyo.

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Postales de Malvinas. Gentileza: Guillermo Ramos.

Hacía mi trabajo habitual, cuando mediante redes sociales me consultan por una historia que venía gestándose hace un cuarto de siglo, luego de la Guerra de Malvinas más precisamente.

«El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad»

Jorge Luis Borges, Las Ruinas Circulares.

Guillermo Ramos, Suboficial Retirado del Ejército Argentino y residente en Buenos Aires, empezó diciendo «Hace casi 25 o 26 años, alguien me entregó este reconocimiento, diciéndome “Toma esto, vos que estás en la fuerza vas a saber como encontrar a este Veterano de Guerra de Malvinas para dárselo nuevamente».

Si bien, soy de la generación que vivió sin redes sociales y aprendió a hacerlo hace unos diez años, hoy es difícil imaginar semejante encargo para buscar a alguien en el mundo. Y esa fue la realidad de Guillermo, pues hace 25 o 26 años, no existía Internet, ni mucho menos facebook o wasap (sí, está bien escrito).

Guillermo, no solo no encontró a esa persona, sino que la caja con la placa fue quedando guardada entre sus cosas preciadas, mientras pasaban días, meses y años. Aunque la cursiva retumbaba con su mensaje: «El Casino de Suboficiales de la Escuela Superior de Guerra, al Cabo 1° Miguel Rivero, como reconocimiento por su participación en el conflicto Malvinas en defensa de la Soberanía Nacional. 2 de abril de 1982»


«Buscaba un alma que mereciera participar en el universo», anticipó Borges en Ficciones. Tal como si fuera capricho o magia cosmológica, Guillermo me contó que hace poco, buscando otra cosa se reencontró con esa caja, su placa y el nombre de su icónico dueño. Ahora el sueño del hombre comenzaba a tomar cuerpo.

Me contó que limpió la caja mientras se desafiaba a buscar, esta vez con la ayuda de la tecnología, a Miguel Rivero. Introdujo la búsqueda en la renombrada red social para barajar entre los posibles rostros modificados por el tiempo. Ésta vez, sólo pasaron días hasta dar con el posible perfil. «Jamas imaginé quien podría ser hasta cuando lo encontré y vi su foto publicada en su Facebook», me dijo.

Guillermo, me confesó que esas fotos de Malvinas que aún conserva, donde están los integrantes de la Compañía Comandos 601, la vio cientos de veces, pero no imaginó que quien estaba allí era el dueño de la placa recordatoria. Tal vez, ahora Borges diría que «comprendió que el empeño de modelar la materia incoherente y vertiginosa de que se componen los sueños es el más arduo que puede acometer un varón» o una mujer, quisiera agregar humildemente a don Borges.

Guillermo, se tomó el tiempo para evaluar si ese hombre era el que el soñaba encontrar. Me dijo que el día que finalmente encontró a Rivero, lo interrogó para corroborar que la persona con quien hablaba se tratara de quien buscaba.

La expectativa se tornó real. Rivero fue designado a la Escuela Superior de Guerra, desde 1982 a 1990. «Sin dudas se trataba de la misma persona que yo buscaba y que desde hacía 25 o tal vez 26 años tenía en mi poder algo que le pertenecía», me dijo aliviado Guillermo.

«En el sueño del hombre que soñaba, el soñado se despertó», dijo Borges, así fue que Guillermo Ramos, me pidió que diera este mensaje a Rivero: «Mi gran camarada y soldado Miguel Rivero, Veterano de Guerra, esta historia nunca terminará, siempre hay algo que recordar y siempre habrá algo que contar. Estoy orgulloso de haber atesorado esta placa con mis valuados recuerdos, tú me lo dijiste el día que te encontré, cuando te pregunté si la querías recibir, y me respondiste que era más mía que tuya por el tiempo transcurrido, respondí que no, que la guardé para tí y que te la haré llegar, para así tener una historia que debe ser contada»

La placa fue entregada a Rivero en Luján de Cuyo, en el acto de conmemoración a los Héroes de Malvinas, el 01 de abril del 2021.

Guillermo se despidió como corresponde a todo veterano de guerra: «Abrazo grande, Dios, Patria o Muerte».


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