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Sombra

Historias con Aaineé: San Martín y los granaderos

En otra de mis incursiones por la capital argentina me deleité unas horas en la Catedral Metropolitana, donde descansan los restos de nuestro Libertador, siempre custodiado por dos fieles granaderos.

 

Sepulcro del Gral. San Martín ubicado fuera del atrio de la Catedral Metropolitana.

Hoy les comparto mi vivencia acerca del cambio de guardia que se realiza cada dos horas, inflamado de respeto, disciplina y honor. Me emocionó hasta las lágrimas!

Los restos de un grande

Según cuentan los historiadores, después de su fallecimiento el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-Sur-Mer, el cuerpo embalsamado de José de San Martín descansó en una de las capillas de Notre-Dame de Boulogne.

Unos años después, en 1861, Mercedes y su familia se mudaron a Brunoy, localidad que se halla a treinta kilómetros de París. Ella decidió trasladar el féretro de su padre, el cual fue ubicado en la bóveda familiar, siempre recordando cumplir con la voluntad de su progenitor declarada en su testamento: “Desearía que mi corazón fuese depositado en el de Buenos Aires”.

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Cambio de guardia de los Granaderos en la Catedral Metropolitana

El Coronel Mayor de los Ejércitos Patrios también fue el creador del legendario Regimiento de Ganaderos a Caballo. En una ocasión tuve oportunidad  de presenciar el cambio de guardia de estos dignos custodios de su sepulcro, en la Catedral Metropolitana, en Ciudad de Buenos Aires.

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La ceremonia comienza en la calle: ingresan cinco granaderos a paso redoblado en la Catedral, se dirigen marchando hacia el ala derecha. Solo uno de ellos, el principal, ingresa al recinto donde está depositado el féretro de don José.

Los 7 Granaderos

Inmediatamente, y dirigidos por el principal, los otros dos granaderos que estaban custodiando al Libertador, presentan armas y su más respetuoso saludo. Dan media vuelta y salen los tres a la nave principal marchando ceremoniosamente. Allí se reúnen con los otros cuatro, rememorando a los siete Granaderos, aquellos que estuvieron presentes en el muelle de «Las Catalinas» en 1880 cuando regresaban a Buenos Aires -escoltados por decenas de buques de la Armada- los restos de su jefe, don José Francisco de San Martín y Matorras.

Regimiento de Granaderos a Caballo, 213 años de historia argentina.

Los últimos 78 Granaderos a Caballo

Corría 1826 cuando regresaron a Buenos Aires los 78 valientes al mando del Coronel José Félix Bogado, aquellos miembros de la división creada por San Martin el 16 de marzo de 1812. Con más de una decena de años participando en batallas continuas por la liberación de medio continente del yugo español, retornaron cansados, enfermos, pobres y con heridas de guerra. Nadie salió a recibirlos, nadie los esperó, nadie los vitoreó…

 

El presidente Rivadavia los disolvió

Lamentablemente el presidente Bernardino Rivadavia disolvió la unidad de Granaderos a Caballo sin darles ningún reconocimiento. Estos corajudos hombres fueron reubicados en diferentes cuerpos del ejército. Tal vez Rivadavia  pretendió colaborar para que la historia los olvidara…

El General y sus granaderos, seres dedicados a la Patria, honor y valor al rojo vivo.

Fieles hasta la muerte

El 28 de mayo de 1880 el universo los volvió a poner en el lugar de honor que se merecían: los siete valientes que aún estaban vivos, por iniciativa propia, decidieron ir a recibir a su creador y jefe máximo. Marcharon a caballo ataviados con sus tradicionales uniformes acompañando los restos de don José de San Martín hasta la Catedral porteña. Custodiaron su sepulcro toda la noche y, al amanecer, seguramente con lágrimas en los ojos y el corazón quebrado, se perdieron por las heladas arterias de la capital para no saber nunca más de ellos.

Regimiento de Granaderos a Caballo recreado por el presidente Julio Argentino Roca.

Justicia Divina

El 29 de mayo de 1903 el presidente Julio Argentino Roca vuelve a crear la unidad de Granaderos a Caballo disponiendo que usaran los uniformes originales diseñados en 1812 por el Libertador. En 1907 el presidente Figueroa Alcorta nombró a esta unidad como la escolta oficial de los restos del Gran Capitán. Desde ese tiempo se ven desfilar cada mañana a los siete granaderos desde la Casa Rosada hasta la Catedral para cumplir con tremenda responsabilidad.

 

Es casi imposible pensar en semejante hombre viviendo en la actualidad, don José de San Martín, mi héroe argentino personal (acuariano). Esbelto, distinguido, valiente, de tez morena, buen mozo, excelente padre y esposo cariñoso. Un pro-hombre: político, militar, eximio lector, quien hablaba varios idiomas; siempre con su biblioteca a cuestas. Cuando gobernó Mendoza mandaba al calabozo al hombre que le pegaba a su mujer. Qué visionario!

Fue miembro de las logias de su tiempo: encargado de ejecutar, junto con sus pares, Bernardo de O´Higgins y Simón Bolívar (ambos leoninos y, al igual que San Martín, nacidos bajo la influencia de Plutón en Acuario), una de las gestas más ambiciosas y peligrosas que se haya conocido en el planeta, en post de la libertad americana.

En mi cocina me acompaña una de las imágenes más emblemáticas de don José. Se me corren las lágrimas orgullosa que haya pisado nuestra tierra: Mendoza, «la que acunó la libertad».

 

Historias con Aaineé: San Martín, padre, amigo y compañero

Sobre mí

Soy docente, instructora de yoga, lectora de registros akáshicos e intérprete oracular.

Además, soy autora de la saga literaria en cinco tomos «Perdón por ser virtuosa, la vida de Felicitas Guerrero».

Elegí el seudónimo Aaineé en honor a la diosa celta de la inspiración. Significa resplandor en galénico.

Te invito a seguirme:

 Próxima entrega: jueves 4 de setiembre «Presentación en el Museo de Arte Moderno».

Cochería Alarcón

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