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Sombra

Historias con Aaineé: nuestros mejores amigos

Hola! soy Aaineé. Falta poco para el día del amigo. En realidad, ellos están siempre en nuestros corazones…

 

Josefina Guerrero, su mejor amigo y yo, junto al «balcón de los poetas» San Vicente, Buenos Aires, verano del 2005.

En esta historia con Aaineé, les cuento que promediando las 9 de la mañana del 19 de noviembre del 2005, Josefina continuaba contando acerca de Felicitas, de sus amores, de su entorno, de su relación con los hombres que la amaron… 

Enrique Ocampo, Samuel Sáenz Valiente, Martín de Álzaga

Por vez primera oí de un descendiente de los Guerrero hablar acerca de estos hombres, que ya eran mis personajes: habitantes de mi hogar y de mi mente.

Enrique Ocampo: el enamorado eterno de Felicitas, a quien la historia le endilga su asesinato.

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Samuel Sáenz Valiente: el distinguido estanciero, novio de Felicitas al momento del «Crimen de la Noria».

Martín de Álzaga: el marido, amigo del padre de Felicitas, el hombre que la amó hasta su fallecimiento.

Don Carlos Guerrero y Reissig: el padre de Felicitas, con quien tuvo una relación compleja desde su niñez hasta su muerte.

Cristián Demaría: su amigo y consejero legal, hijo de Bernabé, eximio escribano, pintor y escritor argentino.

Recorriendo el castillo

Luego, Jossette, muy amablemente, nos guio en un recorrido por la planta baja de su hogar: estatuas que ella misma había esculpido, valiosos adornos, la biblioteca de la familia Álzaga y antiguos cuadros descansaban por doquier.

Con el costurero de Felicitas y estatuas de Jossette.

Me distraje unos minutos

Sin embargo, mientras que mi primo hablaba con Josefina, sentí la necesidad de abstraerme: me excusé y salí al parque.  Cerré los ojos, me descalcé, respiré el aire embriagado a rosas, jazmines y madreselvas. Me dejé llevar por la magia de la naturaleza durante unos instantes.

En tanto el aire mecía los árboles, observé el barandal curvo, al cual bauticé como «balcón de los poetas», imaginando a mi Romeo recitándome alguna rima de Gustavo Adolfo Bécquer.

Volvió la musa

De repente la inspiración me invadió. Tomé una lapicera y papel (que siempre llevo conmigo). Rápidamente bosquejé algunas escenas y rasgos de los protagonistas.

Antes de regresar al comedor, uno de los perros de Josefina me aguardaba sentadito frente al gran piano negro de cola: repentinamente extrañé a mis mascotas…

Con todo cariño les comparto aquella semblanza que escribí hace 20 años, incluida hoy en mi trabajo (confieso que, cada vez que la leo, lloro con una niña).

A mis mejores amigos

Quiero dedicar una página especial a mis mascotas: mis adorados perros: mis pointers Jack I y II y mis salchichas Gigio y Jr, compañeros de la vida y en el proceso de creación de esta obra.

Aunque este mensaje no llegue directamente a ellos, quiero agradecerles por los más de 20 años de compañía incondicional, de fidelidad y lealtad incomparables.

Mi madre, Marta Elisa, y mi perro Jack I.

Cuando no tuve a nadie a mi lado con quien compartir mis pequeños logros y desaciertos, ellos estaban ahí.

Con solo acariciarlos revertía mi ánimo inmediatamente: ellos fueron en muchas ocasiones la “inyección anímica” que me faltaba…

Entonces, esperándome en cada arribo a mi hogar, con sus colas batientes y saltos de alegría; velando por mí en las noches de insomnio y soledad; a mi lado cuando mi cuerpo flaqueó; con sus cabecitas una a cada lado de mi cama en cada despertar repicando en el silencio de la noche con sus uñitas.

Incluso, observándome todo el tiempo con sus expresivos y enormes ojos, que me pedían tácitamente que nunca los desampare, como ellos hicieron día a día conmigo.

No puedo evitar que las lágrimas corran al escribir esto… pero es mi verdad.

Compartires

Estos pequeños seres dieron vida a mi vida en los momentos de desolación, y en los alegres también.

Con ellos he compartido mil vivencias, anécdotas y locuras; y, como todo animal domesticado, percibían mis estados emocionales.

 

Me han acompañado, cuidado y protegido como verdaderos ángeles guardianes. Seguro me los envió el Altísimo. Ojalá me reúna con ellos…

Gracias hermanitos menores! anhelo haber contribuido en vuestro camino evolutivo, como ustedes lo hicieron en el mío.

 «Los amo hasta el cielo»

Como les decía a diario.

Ellos, siempre a mi lado,

siempre en mi corazón

Me encantaría que nos compartan en los comentarios historias y anécdotas de sus amadas mascotas. Aquellos seres que solo nos piden cariño, un poco de comida y agua. Y, a cambio, nos dan su vida y lealtad eterna…

Sobre Aaineé

Soy Aaineé, escritora, docente, instructora de yoga, lectora de registros akáshicos e intérprete oracular (I-Ching y runas). Autora de la saga literaria en cinco tomos  «Perdón por ser virtuosa, la vida de Felicitas Guerrero».

Elegí el seudónimo Aaineé en honor a una de las diosas de la mitología celta, reina de las hadas, relacionada con la inspiración. Significa: resplandor en galénico.

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Próxima entrega, el jueves 31 de julio: Sociedad Rural  Argentina: ayer y hoy.

 

Cochería Alarcón

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