Una revisión publicada en Nature reunió evidencia sobre los efectos del cigarrillo electrónico en niños y adolescentes. Los estudios vinculan el vapeo con síntomas respiratorios, dependencia de la nicotina y una mayor probabilidad de comenzar a fumar, aunque los investigadores remarcan que algunas asociaciones todavía requieren más estudios para determinar relaciones causales.
Una revisión sistemática analizada recientemente por Nature encendió nuevamente la alerta sobre el consumo de cigarrillos electrónicos entre niños y adolescentes. El análisis encontró asociaciones entre el vapeo y distintos problemas de salud, entre ellos síntomas respiratorios, alteraciones en la salud bucal, dependencia de la nicotina y determinados problemas de salud mental.
Uno de los principales puntos señalados por los especialistas es que la mayoría de estos dispositivos administra nicotina, una sustancia altamente adictiva que puede afectar el desarrollo cerebral durante la adolescencia. Incluso un consumo ocasional puede generar deseos intensos de consumir y síntomas de abstinencia, según la revisión.
Tos, molestias respiratorias y otros efectos
Entre los problemas asociados al vapeo aparecen tos, silbidos al respirar, molestias en el pecho y tos con expectoración. También se observaron asociaciones con inflamación de las encías, úlceras, sequedad bucal y diferentes molestias oculares. Los estudios incluidos en la revisión también encontraron una mayor presencia de rinitis alérgica y dermatitis atópica entre los jóvenes que vapeaban.
El informe advierte además que los líquidos y aerosoles pueden contener, además de nicotina, metales pesados, compuestos carbonílicos, nanopartículas y otras sustancias cuya exposición prolongada todavía no está completamente definida. Los efectos a largo plazo continúan siendo una de las principales incertidumbres de la evidencia disponible.
Una asociación que preocupa: el inicio del cigarrillo convencional
Uno de los resultados destacados de la revisión es la relación entre el vapeo y el posterior inicio del consumo de cigarrillos tradicionales. Entre los jóvenes que no habían fumado previamente, quienes utilizaban cigarrillos electrónicos presentaron entre dos y 12 veces más posibilidades de comenzar a fumar que quienes no vapeaban.
La cifra debe interpretarse como una asociación observada en los estudios, y no significa que todos los adolescentes que vapean necesariamente vayan a convertirse en fumadores. Los propios investigadores señalan la necesidad de continuar estudiando los mecanismos que explican esta relación.
Salud mental: un dato que requiere cautela
La revisión también encontró una mayor frecuencia de depresión, trastorno de pánico, anhedonia e ideas suicidas entre jóvenes que vapeaban. En los estudios analizados, los adolescentes usuarios de cigarrillos electrónicos tuvieron cerca del doble de probabilidades de informar pensamientos, planes o intentos de suicidio.
Sin embargo, este tipo de asociación no demuestra por sí sola que el vapeo sea la causa de esos trastornos o pensamientos. El propio análisis remarca la necesidad de nuevas investigaciones para determinar los mecanismos involucrados y establecer con mayor precisión qué factores intervienen.
¿Qué recomiendan los especialistas?
Las recomendaciones sanitarias apuntan especialmente a prevenir el inicio del consumo entre niños y adolescentes, conversar abiertamente sobre los riesgos y acompañar a quienes ya vapean para que puedan abandonar el hábito.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que los cigarrillos electrónicos no son seguros para los jóvenes y recomiendan que padres, docentes y profesionales de la salud hablen con los adolescentes sobre los riesgos del vapeo y los ayuden a desarrollar estrategias saludables para afrontar el estrés.
Para un adolescente que ya consume, la recomendación no debería limitarse a una advertencia o un reto. La dependencia a la nicotina puede dificultar el abandono, por lo que resulta conveniente consultar con un profesional de la salud para evaluar cada situación y definir un acompañamiento adecuado.
En Argentina, además, desde 2026 existe un nuevo marco regulatorio nacional para productos de tabaco y nicotina que incorpora advertencias sanitarias y restricciones orientadas a reducir el atractivo y el acceso de estos productos entre menores.
La evidencia disponible permite establecer con claridad que el vapeo no es inocuo para niños y adolescentes, pero también deja preguntas abiertas sobre sus efectos después de muchos años de exposición. Por eso, los especialistas plantean combinar prevención, información, acompañamiento médico y nuevas investigaciones para conocer con mayor precisión el impacto de estos productos en la salud.









