Valentina Mazziero, la joven escritora de Luján que imaginó el llamado de la montaña antes de que la historia la alcanzara.

En 2021 la joven Valentina Mazziero escribió un cuento de ficción donde un grupo de andinistas devolvía una ofrenda inca a la Cordillera.
Años después, el regreso real de restos ancestrales al Aconcagua vuelve a poner en valor su sensibilidad, su vínculo con la montaña y una mirada profunda sobre nuestra memoria andina.
En Luján de Cuyo vive Valentina Mazziero, la joven escritora mendocina y amante de la montaña cuya voz literaria vuelve a resonar con fuerza.
Hace tres años imaginó, en un relato de ficción, un operativo para devolver una ofrenda inca a su sitio sagrado en la Cordillera.
Hoy, con el actual debate sobre el retorno de restos ancestrales al Aconcagua, su obra adquiere un inesperado reflejo en la realidad.
Inspiración
Todo comenzó en 2021, cuando Valentina —por entonces participante de un taller de escritura— empezó a avanzar en un cuento luego titulado “Ofrendas”.
En ese texto, publicado en 2023 en la Antología Breve de la UNCuyo, construyó con delicadeza y respeto un viaje íntimo y espiritual.
La base es sobre un grupo de montañistas que decidía devolver la ofrenda de un niño inca al corazón del macizo andino.
La historia, que alterna ficción con datos históricos, fue escrita con una premisa clara: honrar la montaña y recuperar una memoria.
Memoria que, según Valentina, ha sido vulnerada demasiadas veces. “Escribir fue una manera de reparar algo que siento que se rompió”, suele decir cuando habla de su proceso creativo.
Sobre el cuento
El cuento transcurre entre senderos, quebradas y silencios que ella conoce bien. Valentina no sólo escribe sobre la Cordillera; la transita, la respeta y la escucha.
Desde joven recorre cerros, quebradas y huellas de Luján y Uspallata, donde vive actualmente.
Su vínculo con la montaña no es deportivo sino espiritual: lo suyo es la contemplación, el caminar lento, la búsqueda de sentido.
Ese amor nació y creció en viaje. En 2018 recorrió con su compañera distintos territorios de la Cordillera de los Andes, desde Perú hasta Ecuador, logrando conectar con comunidades originarias, sitios arqueológicos y rutas incas ancestrales.
Aquella experiencia —según ella misma reconoce— le abrió una percepción distinta sobre la cosmovisión andina y la relación entre los pueblos y sus montañas sagradas.
«Ofrendas»
En “Ofrendas”, esa sensibilidad llega en dos personajes principales, Marcos y Juan, quienes —como muchos andinistas reales— sienten que el niño inca fue tratado sin el respeto que su condición ceremonial exigía.
El cuento imagina un plan casi clandestino para devolverlo al Cerro Pirámides, en un gesto simbólico de reparación.
Si bien la ficción toma licencias —cambia el género del niño, altera fechas y recrea episodios que no existieron—, la base emocional del relato es profunda: la necesidad de restituir una ofrenda a su lugar.
Esa intuición literaria es la que hoy resuena, cuando el regreso de restos sagrados al Aconcagua vuelve a ocupar la agenda pública.
Valentina reivindica un punto central: no se trata de una momia.
“No pasó por un proceso de momificación. Era un niño vivo cuando fue ofrendado. Eso te cambia todo”, ha explicado en entrevistas.
Y desde esa mirada humaniza lo que muchas veces aborda la curiosidad arqueológica.

Su cuento presenta además un detalle conmovedor: los personajes sienten que la montaña los llama.
Ese “llamado” que la literatura permite exagerar o metaforizar, hoy adquiere otra dimensión en un contexto donde la comunidad científica, gobiernos y referentes culturales discuten el destino de restos ancestrales que por siglos formaron parte de rituales sagrados.
Más allá de la coincidencia temporal, lo valioso del aporte de Valentina Mazziero es su sentir: una joven escritora lujanina que, desde la ficción, acercó al lector común a una pregunta profunda sobre identidad, respeto cultural y vínculo con la montaña.
Y lo hizo antes de que la realidad volviera a tocar la puerta con fuerza.
En tiempos donde la Cordillera es discutida más de lo que escuchada, la obra de Valentina recuerda algo fundamental: la montaña también habla.
Y hay quienes —como ella— todavía saben oírla.
Podés descargar el libro gratis ingresando en: «Antología breve»
La momia
Fue hallada en 1985 por un grupo de andinistas que realizaban el ascenso al pico más alto de América. Los estudios indican que fue sacrificado cerca del año 1400.
Luego de permanecer 500 años en la montaña, entre hielos eternos, el nene de 7 años fue hallado momificado en 1985 por una expedición de montañistas argentinos que pasaron por el lugar de casualidad.
Murió hace unos 500 años en un ritual del Imperio Inca.
Ahora, la Dirección de Patrimonio de Mendoza anunció que volverá al Aconcagua, al mismo lugar donde fue hallado, a una altitud de 5.300 metros.







