Apenas llegar a la explanada del jardín xerófilo, los ojos se inundan de la inmensidad de la naturaleza de Luján de Cuyo y se percibe que la estadía en Kondur no va a defraudar.
Kondur, es una casa de barro sobre un cerro en la localidad de Las Compuertas, Luján de Cuyo. Si bien se la puede encontrar en Booking, al lugar se llega solo por recomendación de un anterior visitante.
La magia del lugar inspira a dejar celulares de lado para conectar con la brisa pedemontana, el aroma del río Mendoza y las jarillas, para dejar que las pupilas dancen con la luz de los astros.
Cada amanecer y atardecer se tornan únicos desde la galería de Kondur. Toda la estructura diseñada por la arquitecta Verónica Crespo está hecha de barro para dar forma a una vivienda que asemeja un útero, según han referido quienes visitaron la posada.
Sergio Pérez (53), responsable el proyecto Kondur, expresó «la casa fue construida en poco menos de dos años y desde hace un mes está en funcional para recibir huéspedes por el día o en hospedaje, además se puede reservar para eventos».
En el interior, un gran salón cuenta con mesas y sillones junto a una chimenea con vista a la montaña. En el ala norte y este hay habitaciones con cuchetas triple y estructuras de pallets que pueden usarse como camas.
Los baños también emplean barro incorporando tecnología marroquí para los revestimientos de las zonas húmedas. En la construcción de la casa se implementaron las mingas, y según relató Sergio Pérez a Diario Luján, una innumerable cantidad manos de personas de distintos puntos de Mendoza, llegaron para dar forma a los muros y ser parte de la experiencia.
Respetuosa de la naturaleza
La experiencia en Kondur es respetuosa de la naturaleza y por ello la posada avanza hacia ser un espacio 100% sustentable. Actualmente cuenta con tecnología solar, biodigestores y paredes de barro que aportan confortabilidad térmica. Los visitantes podrán encontrar elementos reciclados en el mobiliario como parte de la economía circular de reúso.
Kondur cuenta con dos cabañas y pileta rodeada de jardinería xerófila. La redondez de los muros y la calidez del barro se combinan con la amplitud de los espacios adecuados para recibir a personas con discapacidad motriz.
«Si me preguntaban dónde iba a estar hace dos años, ni me imaginaba que iba a ser en Kondur», expresó Sergio Pérez intentando aún reconocer todo lo vivido en los últimos meses.






