Un penitenciario y una mujer fueron condenados por el ingreso y distribución de drogas en el Penal Almafuerte; el presunto líder y otros internos irán a juicio en una causa vinculada a tiroteos que dejaron a una niña herida.
La investigación por una red de venta de drogas dentro del penal Almafuerte sumó en los últimos días avances decisivos.
Hay condenas firmes para dos de los implicados y la confirmación de un futuro juicio oral contra el núcleo más duro de la organización, en un caso que también está vinculado a una serie de ataques armados en el Gran Mendoza.
Narco, cárcel y violencia, las condenas y un juicio clave exponen una trama que desbordó el penal Almafuerte.
La causa, encabezada por la fiscal federal María Eugenia Abihaggle, logró establecer la existencia de una estructura delictiva que operaba tanto dentro como fuera del penal, con roles definidos y un circuito sostenido de ingreso, fraccionamiento y comercialización de estupefacientes.
Un penitenciario
En ese marco, el penitenciario Renzo Sebastián Rojas fue condenado a cuatro años de prisión tras admitir su participación en la maniobra.
Según la investigación, el suboficial facilitaba el ingreso de drogas y otros elementos prohibidos al penal, aprovechando su función en áreas sensibles del establecimiento.
Actualmente cumple prisión domiciliaria, aunque deberá ser trasladado a una unidad federal cuando la condena quede firme.
Otra condena
En la misma audiencia también fue condenada Yamila Agüero Declaux, quien recibió una pena de tres años de prisión en suspenso por su rol secundario en la estructura, principalmente vinculada al acopio y distribución de sustancias fuera del penal.
Sin embargo, el expediente está lejos de cerrarse.
El principal acusado, Pedro Morales Anisco, señalado como líder operativo dentro del módulo 4.1 de Almafuerte, enfrentará un juicio oral junto a otros internos con antecedentes por delitos graves, entre ellos Juan Cruz Arregui, Ángel Kevin Maximiliano Fernández y Marcelo Agüero Declaux.
El «Piter»
La figura de Morales Anisco, conocido como “Piter”, es central para los investigadores, quienes lo ubican no solo como organizador del circuito interno de drogas, sino también con capacidad de influir en hechos delictivos fuera de la cárcel, incluso desde un régimen de alta seguridad.
El caso adquirió mayor gravedad por su vínculo con una escalada de violencia en el oeste de Godoy Cruz, donde en las últimas semanas registraron tiroteos relacionados con una presunta interna narco.
El episodio más impactante fue el ataque a balazos que dejó gravemente herida a una niña de 11 años, en un hecho que, según la investigación, estaría conectado con disputas entre miembros de esta organización.
De acuerdo a la reconstrucción judicial, las amenazas y ataques habrían tenido como objetivo presionar a integrantes de la red en el marco de la causa, evidenciando que las órdenes podían originarse desde el interior del penal.
Pabellón VIP
Las pruebas recolectadas —incluyendo peritajes telefónicos, movimientos de dinero a través de billeteras virtuales y el secuestro de más de 3,5 kilos de marihuana en el denominado “pabellón VIP”— consolidaron la hipótesis de una estructura compleja y organizada.
Las recientes condenas confirman la existencia de este circuito, mientras que el juicio que avecina buscará determinar responsabilidades en el nivel más alto de la organización.
Además busca profundizar sobre el funcionamiento de una red que logró operar dentro del sistema penitenciario y proyectar su violencia fuera de sus muros.
Fuente: Diario El Sol





