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Sombra

Artista de Chacras de Coria da vida a lo que otros desechan

Sofía Méndez: Multifacética, su filosofía de vida es “se puede arreglar para mejor”. Rescata muebles y objetos viejos, redecora por 0 pesos y transforma.

Mecenas, recicladora, pintora, cantante y artista de la restauración, Sofía Méndez Funes tiene una filosofía de vida que enseña a reutilizar todo y a ponerle “onda” y belleza a cualquier lugar, aún sin cobrar un peso.

“Me dejás la llave, te vas y sin poner un peso te dejo una casa nueva, como de revista”, asegura Méndez, que ha transformado los espacios de cientos de mendocinos. Como los gemelos Drew y Jonathan Scott, del popular programa “La Casa de mis sueños”, pero sin demoler a martillazos ni arrasar con mueblerías y negocios de construcción.

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En su taller, en pleno corazón de Chacras de Coria, hay muebles que a uno jamás se le hubiera ocurrido conservar. De feos, destartalados o viejos pasan a pequeñas obras de arte al salir de su taller, en el que hay desde elementos de carpintería hasta pinturas y telas, además de cuadros y esculturas de artistas mendocinos a los que ayuda a vender su obra.

Pese a que sus máximas son “no tires nada”, “no gastes nada” y “no es necesario comprar, comprar y comprar”, cada vez tiene más clientas «VIP» que prefieren su imaginación sobre el “compre todo nuevo” y que se fascinan con la combinación de historia con las tendencias estéticas más vanguardistas.

De hecho, Sofía se recicló a sí misma: estudió periodismo, trabajó al ritmo vertiginoso de un medio digital en Buenos Aires y se atrevió a dar un giro de 180 grados.

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-¿Cómo te animaste a transformarte a vos misma?

-Hay que animarse. Había vivido mucho tiempo en Holanda, donde la gente recicla todo. La onda de la reconversión y reutilización estaba en su esplendor y me llamaba mucho la atención. Después viví en Buenos Aires y, cuando tomaba el tren para ir a trabajar al  microcentro con noticias de último momento, veía la casa de Sylvia Thomas, un caserón antiguo lleno de arte en San Isidro. Y un día dije: “Quiero estar allí. No quiero vivir a mil, que me empujen en el subte, que me agobien las noticias”. Y me bajé y la fui a ver.

-Entraste sin pedir permiso.

-Quería conectarme con la energía de los artistas. Entré, me presenté y la convencí de hacerle la comunicación gratis. Ella era una inglesa que sabía muchísimo y que me enseñó muchísimo. En paralelo empecé a hacer todos los cursos de arte que se me cruzaron, me especialicé en historia del mueble y acabé estudiando diseño de interiores. Y allí fue donde me salió mi primer proyecto de decoración.

Una vez que volvió a Mendoza armó un enorme galpón con esa energía de los artistas que tanto anhelaba. Por allí pasaron muestras de escultores y pintores, ferias americanas, recitales de músicos mendocinos y hasta obras de teatro y poesía. Cientos de familias iban -y van hoy- a llevarle cosas usadas, destartaladas, rotas. Y ella las transforma.

– Podías haber sido la “decoradora top” que compra todo de cero, como en la tele.

-Hay toda una filosofía en el hecho de reutilizar cosas. No hace falta ser tan consumistas. No es bueno usar y tirar. Y también es bueno que las casas tengan historia, que no sean apersonales, que no parezcan una maqueta. El sillón de tu abuela. La mesa en la que comías con tus tíos. Todo eso tiene una carga energética. El bargueño de tu bisabuela oscuro y lleno de copas puede ser una biblioteca turquesa. Yo te lo convierto.

Para Méndez nada se tira porque todo se reutiliza. | Ignacio Blanco / Los Andes

-¿Sentís que sos una suerte de mecenas?

-Recibo arte y lo pongo en mi espacio. Intento llevarlo a las casas que reconvierto. Y así los artistas mendocinos venden. Les gusta venir acá porque no es una galería o un museo donde todo queda estático y sin relación con el ambiente. Integro las esculturas o los cuadros que hacen con las cosas que reciclo y la gente les encuentra espacio en sus hogares.

– Tu máxima es no gastar y no tirar.

-Yo le enseño a la gente. Nos inducen a gastar y a descartar. Es nuestra cultura consumista.

-¿Qué es «quick decó»?

-Entro a tu casa, te vas y cuando volvés está nueva por cero pesos. Lo empecé a hacer con amigas, de onda, y mucha gente se enganchó y empezó a pedir el servicio. Ordeno todo, limpio, cambio de lugar. Optimizo lo que ya tienen. No gastes que con amor e imaginación lo que tenés puede ser divino.

– Con esa filosofía ¿Por qué te contrata gente “top” que tendría para tirar todo a la calle y hacer una casa de película?

-Debe ser porque me gusta ponerle alma a las cosas. Ahora hay una mujer que se está haciendo una casa hipermoderna y yo le voy a poner unos sillones usados, sin retapizar, como de la abuela. Cualquiera los habría tirado. Yo los dejo como están, así, con el tapizado original, y le doy aura, alma.

– ¿Todo se puede embellecer?

-Todo, cualquier cosa. Pintura, arte, amor. Nada se tira, todo se reutiliza.
Tenemos que aprender esto para vivir en un mundo más armónico.

– ¿Un artista que te inspire?

-Muchísimos. Muchos de Mendoza, de Argentina, del mundo. Me puedo pasar tres días adentro de un museo. Si tuviera que nombrar uno solo sería Marc Chagall. Definitivamente con la estética quedo tildada.

Camioneta, martillo y música

Sofía Méndez (48) tiene tres hijos, un taller de arte y diseño en el corazón de Chacras y una camioneta en la que pasa a buscar todo lo que la gente quiere tirar y se puede transformar. Vive en una casa de adobe porque cree que las que sobrevivieron a los terremotos son las más fuertes y tienen un encanto especial. Residió en Amsterdam y en Buenos Aires, aunque elige Mendoza para quedarse. Por su taller pasan desde diseñadores y costureros hasta artistas plásticos y artesanos. Además de pintar, reciclar y decorar, canta jazz.

Creció en una familia conectada con el arte: su abuela, María Goyeneche, pintaba cuadros. Su prima Trinidad es cantante lírica del teatro Colón. Su madre, Mónica, pertenece a la comisión directiva de la Asociación de Amigos del Museo Fader. Su hermana Valeria es escritora y su tío abuelo era el célebre escritor y crítico Enrique Méndez Calzada.

Fuente: Diario Los Andes

Cochería Alarcón

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