El hombre de 34 años es así llamado por su fama de una década de escapes luego de cometer delitos.

Matías Gabriel Gómez Salas tiene antecedentes vinculados a las drogas, violencia de género y por robo agravado. Ha escapado varias veces de dependencias o movilidades policiales gracias a quitarse las esposas de sus manos con un extraño movimiento.
Actualmente, pasa sus días con prisión domiciliaria en una vivienda de Agrelo, luego de ser condenado este año en los Tribunales Federales, según informó Diario El Sol.
Tiene 34 años, lleva una tobillera electrónica que permite su monitoreo y se encuentra en silla de ruedas porque recibió un balazo en la espalda hace un par de años.
Gómez Salas volvió a ser allanado este fin de semana por una causa de amenazas agravadas por el uso de arma de fuego en contexto de violencia de género y le encontraron cocaína y marihuana en la propiedad. Habría amenazado a su pareja y la víctima lo denunció por los maltratos.
La Unidad Fiscal de Violencia de Género ordenó dos nuevos allanamientos en busca de un arma de fuego –uno en la morada donde pasa sus días– y quedó nuevamente detenido al hallarle en su poder lo que buscaban y también las sustancias ilegales.
Conocida su situación procesal, resolvieron que permanezca con el beneficio en el domicilio de calle Lencinas por la invalidez que presenta, pero le iniciaron dos nuevos expedientes, uno federal por violación a la ley Nº23.737 y otro en el fuero local.
De acuerdo con fuentes policiales, efectivos de la Unidad Especial de Patrullaje (UEP) y de la Unidad Investigativa (UID) iban por el arma de fuego que habría utilizado para amenazar a la mujer y la encontraron.
Secuestro
Entre los elementos secuestrados hay una pistola negra con denominación New Police, calibre 9 milímetros, con cargador y una munición de ese calibre. Dos teléfonos celulares y dos envoltorios con cocaína, que hicieron un peso de 20,1 gramos; un trozo de marihuana, con un peso total de 41 gramos, y dos balanzas (una en funcionamiento), lo que llevó a los pesquisas a sospechar que está nuevamente comercializando las sustancias con gente de su entorno.
En el otro domicilio donde se desarrolló la medida, en el barrio Jardín Agrelo, dieron con 20 municiones calibre 22.
Gómez recibió su última condena a fines de mayo de este año. Fue el juez Alejandro Waldo Piña el que lo sentenció a 4 años de cárcel por tenencia de drogas con fines de comercialización y le declaró la reincidencia porque ya cumplía una pena unificada de 5 años y dos meses por violación de la ley Nº23.737 y desobediencia a la autoridad en contexto de violencia de género en concurso real con lesiones leves dolosas calificadas por la relación de pareja y por mediar violencia de género, a cumplir el 3 de noviembre del 2023.
El sujeto reconoció en un juicio abreviado que, el 17 de abril del año pasado, personal policial realizó un allanamiento en su domicilio de calle Lencinas, de Agrelo, por pedido de la Unidad de Violencia de Género.
Los agentes también dieron con 11 frascos que contenían 335 gramos de marihuana; semillas de cannabis sativa; paquetes de papeles para armar cigarrillos; tres balanzas digitales que fueron halladas específicamente en una habitación, la cocina y un baño; una bolsa con 126 frascos-tubos cilíndricos con tapa; 14 gramos de cocaína y 147.920 pesos.
El caso llegó a juicio y, el 31 de mayo de este año, la fiscal federal del caso, María Alejandra Obregón, y la defensa acordaron en un juicio abreviado la pena de 4 años de cárcel más la declaración de reincidencia.
Gómez Salas logró el beneficio de la detención en su vivienda porque no puede caminar, pero esto no fue impedimento para que volvieran a acusarlo por otros delitos relacionados con violencia de género.
En 2013
Tanto personal policial como funcionarios judiciales explicaron a Diario El Sol que Gómez Salas es un personaje conflictivo. Recordaron que los tuvo a maltraer a fines de mayo del 2013, cuando escapó de la Comisaría 11ª.
Cuando lo recapturaron en el Bajo Luján y era trasladado en una movilidad policial, estuvo a punto de huir nuevamente: detectaron que se estaba quitando las esposas, pero lograron reducirlo nuevamente y lo llevaron directamente a la cárcel de Boulogne Sur Mer.
Entre sus antecedentes figuraban por aquellos días robos doblemente agravados por el uso de arma de fuego y violación a la Ley de Estupefacientes, hurto simple y tenencia ilegal de arma de fuego.
Con el paso de los años volvió meterse en problemas y recibió un balazo en la espalda. Sumó nuevas denuncias por violencia de género y también le iniciaron causas por tenencia de drogas.
En 9 de abril del 2019, el juez Alberto Daniel Carelli lo condenó a tres años de prisión efectiva y declaración de reincidencia porque el 5 de setiembre del 2018, mientras se desarrollaba un allanamiento en su domicilio buscando su detención y un arma –ordenado por el Primer Juzgado Penal Colegiado–, hallaron un bolso con cocaína y marihuana en picadura y tres balanzas, entre otros elementos.
Fuente: Diario El Sol



