Dos familias de Agrelo fueron atacadas.
Zona atacada en la localidad de Agrelo. Gentileza.
El sábado, nuevamente 4 sujetos con chalecos de la Policía de Mendoza asaltaron a dos familias en una finca de Agrelo, en Luján de Cuyo. Algunas víctimas fueron maniatadas y hasta lesionadas. Ocurrió cerca de las 21.30hs en la vivienda de la finca Aranguez, en calle Costa Flores. Eso sí, utilizaban barbijos y guantes de látex.
Las víctimas fueron un joven junto a su esposa, de 25 y 24 años, sus hijitos, de 4 y 2, y el padre de la chica, de 51. Los individuos con vestimenta policial les ordenaron que se arrojaran al piso y llevaron a la muchacha y a los niños hacia una habitación, donde los dejaron encerrados. Acto seguido, le colocaron precintos en las manos a los dos hombres y comenzaron a amenazarlos para que les entregaran todo el dinero que tuvieran a disposición.
Las víctimas se resistieron a entregarles con tanta facilidad sus ahorros. Pero eso generó que los maleantes iniciaran una serie de agresivos actos para alcanzar su objetivo.
Dieron dos disparos para amedrentar a los hombres y luego cachetearon en la cabeza al joven, mientras que a su suegro le hicieron cortes con una tijera en dos dedos de la mano derecha, y le exigían que les entregara la llave de su moto.
El hombre no podía hacerles entrega de la llave porque tenía las manos atadas de las muñecas. Pero eso poco le importó a los delincuentes que terminaron por arrebatarlas ellos mismos de entre las prendas del hombre.
Los delincuentes se llevaron una moto Zanella ZR 200cc blanca, mil pesos en efectivo, cinco celulares (cuatro Samsung J7 y dos Motorola G3 y C) y también sustrajeron una alcancía en la que estaban ahorrando los pequeños junto a su madre, detallaron fuentes del caso a Diario El Sol.
Posteriormente, los violentos asaltantes se dirigieron hacia otro domicilio que está dentro de la finca, donde reside una familia conformada por una mujer oriunda de Chile y su pareja, de 51 y 62 años, y sus tres hijos varones, de 17, 13 y 8 años, uno de los cuales es sordomudo.
Allí rompieron la puerta de ingreso y abordaron con las armas de fuego a los cinco integrantes del grupo familiar. A todos los llevaron por la fuerza a una de las habitaciones. Encerrados, comenzaron a amenazar a la mujer para que les entregaran sus celulares y el dinero de sus ahorros.
La víctima accedió al pedido y les proporcionó su teléfono. Seguidamente, les indicó el lugar donde tenía guardados 22 mil pesos en efectivo. Tras eso, los maleantes se dieron a la fuga efectuando entre dos y tres disparos al aire, de acuerdo con la información policial.
Minutos después, las autoridades tomaron conocimiento sobre el episodio y se iniciaron las labores policiales en el lugar. Personal de la Unidad Investigativa Departamental Luján (UID) y de Robos y Hurtos trabajaron en la escena y entrevistaron a las víctimas.
Los efectivos de la Policía Científica hallaron vainas servidas de calibre 22 y 9 milímetros, que fueron disparadas por los malhechores. La zona fue rastrillada por los pesquisas, con el apoyo del Cuerpo de Canes, pero no había mayores pistas sobre los sospechosos.
En tanto, los dos hombres que fueron atacados en la primera vivienda recibieron atención médica del personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) que arribó en una ambulancia al lugar.
El caso quedó a cargo del fiscal de Robos y Hurtos José García Mango, quien está reuniendo pruebas para avanzar en el expediente.
Un vecino de la zona expresó a Diario Luján que se trata de familias muy humilde conocidas en las inmediaciones, destacando «la sensación de impotencia y miedo ahí ahora». Además destacó que hace tres semanas se robaron los cables de la luz, incrementando la delincuencia en la zona rural de Agrelo.
Los ataques de los falsos policías
Los ataques comenzaron en marzo de este año, cuando bandas de delincuentes que utilizaban ropas policiales y simulaban allanamientos para robar en domicilios del Gran Mendoza, transformándose en un modus operandi que llevó a que la División Robos y Hurtos, de Investigaciones, realizó allanamientos y detenciones que frenaron los asaltos bajo esa modalidad.
Como existían sospechas de que los atracos pudieron ser perpetrados por diferentes gavillas, temían que, eventualmente, volvieran a actuar una vez que se apaciguara la pesquisa contra quienes utilizaban ese modus operandi.



