Producción Mendocina
Mendoza, forma parte de la Región Cuyana y es considerada la provincia más relevante a nivel productivo de Argentina con aproximadamente 165.000 hectáreas de viñedos cultivados, representando el 66% de la producción vitivinícola del país.
Por: Ailín Cammeruccio
La provincia de Mendoza representa más del 60% de la producción de vino de Argentina. Entre las características más importantes, se puede mencionar que cuenta con gran diversidad de suelos, clima, y altitud,mostrando de esta manera, vinos jóvenes y frutales, hasta productos con gran potencialidad de guarda, concentración de fruta y aromas.

A pesar de ser la principal provincia productora de vinos, ha sufrido modificaciones y arduos problemas en el tiempo, tanto por los procesos de los cambios climáticos,plagas (moscas y langosta); y desde lo económico, la inflación, la competencia con otras bebidas y el crecimiento de sobre stock, entre otros. Se trata de problemáticas del sector, con repercusión en toda la sociedad.
Siendo la actividad por excelencia en la provincia, es de suma importancia destacar que esta industria es una de las principales fuentes generadoras de trabajo, se estima que genera 160.000 puestos de trabajo sólo en forma directa. Por eso, las adversidades del rubro impactan más duramente que sobre el resto de la economía provincial.
En este contexto charlamos con Marcela Tobio, quien en la actualidad trabaja en OSPAV, (Obra Social del Personal de la Actividad Vitivinícola) en Luján de Cuyo y anteriormente fue secretaria de SOEVA en Godoy Cruz (Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas Afines). Ella habla con fundamentos ya que conoce el sector desde hace 23 años y contó que: “Hay que pensar que desde los años 80 hasta la actualidad, la transformación en la sociedad fue y es profunda tanto en los gustos, la tecnología, los métodos de trabajo, como el comercio”
Asimismo Tobio explicó que debido a estas transformaciones en la sociedad es que la industria del vino se vio seriamente afectada, ya que si bien la innovación tecnológica es un progreso, no todos los productores pudieron acceder a ella, hubo una gran cantidad que si lo pudo hacer y mejoraron tanto la técnica de elaboración como la calidad del producto, pero lo que se intenta resaltar es la realidad de todas aquellas personas productoras de vino que no pudieron acceder a este tipo de modernización, en consecuencia, la secretaria de SOEVA comento que: “con ello se perdieron en el país y en Mendoza cientos de miles puestos de trabajo”al mismo tiempo remarco que: “un gran porcentaje de pequeños productores no lograron superar esta transformación y pasaron a engrosar el desempleo o la pérdida de independencia laboral, lo que consecuentemente produce que estas personas caigan en la precarización del trabajo, trabajando mucho más tiempo, sin paga extra, cobrando una parte en negro,sin seguro laboral, sin ropa y herramientas adecuadas para realizar esa labor y no obstante terminar con enfermedades como hernias inguinales, cáncer de piel,picaduras de arañas u otros insectos”
Marcela Tobio, remarca que a esta situación hay que sumarle que en las continuas negociaciones paritarias debido a la inflación o frente a otras actividades laborales la remuneración de los productores vitivinícolas, de estar a la par de comercio, sobre la alimentación, superior a pan o la carne, paso a estar entre las más bajas remuneraciones del país.
Si bien esta es una faceta de la realidad y actualidad que viven muchos productores vitivinícolas en la provincia de Mendoza, por otro lado es importante destacar que también hay jóvenes emprendedores interesados en la vid que apuestan al rubro como Jeremías Stocco, un joven emprendedor interesado por la elaboración de vino desde muy pequeño, cerca de los 13 años fabricó su propio vino con uvas que le regalaban o compraba. En la actualidad ya con 22 años y a pesar de conocer la crisis que atraviesa el sector, adquirió un lote en la montaña mendocina, donde sin dudarlo comenzó a planear y darle forma a su sueño, su propia plantación de vid, y posteriormente plantó sus primeras cepas, 96 chardonnay y 32 aconcagua, con las que empezó a transitar este camino.
Jeremías, afirma que es verdad que el sector ha sufrido varios problemas y los sufre, pero así mismo decidió apostar por él, intentando innovar para darle una mirada distinta, asimismo mencionó que si bien la tecnología es un gran progreso en lo social, no es necesario contar con las últimas innovaciones para poder llevar a cabo la elaboración del vino,destacando que “con simples cosas se pueden hacer grandes cosas”. Respecto de su emprendimiento, dijo que “lo principal por el momento es tener algo pequeño,familiar, artesanal y sobre todo natural”, su objetivo es poder realizar toda una producción artesanal de vino y de la forma más natural posible, ya que hoy en día los productos orgánicos están marcando tendencia y también se están revalorizando los trabajos manuales”.
Para reflexionar sobre el tema y sosteniendo que Mendoza es la principal provincia productora de vino en el país, hay que repensar la diferencia que existe entre un pequeño productor, quien de alguna manera tiene la posibilidad de realizar una inversión y el trabajador que vende su tiempo y mano de obra, por un sueldo que hoy en día ronda los entre los 12 y 15 mil pesos, muy por debajo de la canasta básica familiar, esto no se encuentra en coincidencia con el resto de las actividades en la economía actual del país y tampoco se asemeja con las ganancias de los grandes productores vitivinícolas.



