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Vitivinícolas acordaron un ajuste superior al 40%

Ayer lunes se acordó una suba mayor al 40% en la ansiada mesa paritaria salarial vitivinícola. Incluye tambien el ítem refrigerio, el valor del tacho de uva y un aporte a la obra social. ¿Qué luchas siguen para el sector vitivinícola?

La mesa conformada por Soeva (Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas) y las entidades gremiales empresarias (Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, UVA, Bodegas de Argentina y Asociación de Viñateros, entre otras) se estrecharon la mano en torno a un 40,3% para este año, que terminará trasladándose al básico en febrero del 2021.

Así, el porcentaje se convierte en uno de los mejores acuerdos sectoriales del país, aunque con matices, indican desde Sitio Andino.

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Ya que si bien se acerca bastante a la inflación anual esperada, sin contar la interanual 2019-20, la actividad vitivinícola trae de arrastre haberes muy atrasados (entre $19.600 y $20.500 entre viña y bodega).

Además, a cambio de un reacomodamiento rápido, salvo el 19,44% equivalente al decreto presidencial 14 de enero, la mayor parte serán sumas no remunerativas.

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Esta es la progresión: la parte del decreto «baja» por partes iguales al básico entre julio y agosto. Desde este mes se suman $3.000 no remunerativos desde agosto a octubre inclusive, y otros $3.800 con igual carácter entre noviembre y enero 2021, para llegar a febrero con $4.300 a escala.

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Sobre el ítem Refrigerio, que tampoco cuenta para los aportes y se incrementa gradualmente: $2.420 en julio, $2.627 en agosto y $3.200 (febrero).

El acta aclara que«no hay retroactivo en lo salarial», una pretensión de Soeva para que el ajuste impactara lo más posible en el pago del aguinaldo de diciembre. De su lado, las empresas debieron mejorar su última oferta, que había llegado al 38,89%, y al final hicieron tablas frente al 42,8% pretendido por Soeva.

«Ha sido una paritaria difícil en un año complejo. Si se mide en términos inflacionarios, el impacto se modificó respecto de la que se preveía en febrero cuando se empezó a hablar, y seguramente a fin de año será otro. No nos deja para nada bien parado para la próxima negociación», considera Eduardo Senra, representante paritario por la UVA (Unión Vitivinícola Argentina).

Como sea, el trato es uno de los que mayor peso tiene de sumas «en negro», por un lado para recomponer más rápido el deteriorado poder adquisitivo y, por otro, para aliviar el costo empresario. No obstante, Senra lo relativiza, dado que «rara vez arrancamos con casi 20% llevado a escala, pensando en el aguinaldo», pero también admite que «es la contraparte para el costo empresario, dado que no resulta fácil aumentar de otra manera los sueldos en éste contexto».

Pese a que en la previa la postura gremial era acortar en lo posible 2 meses el cronograma, para Miguel Rubio, de Soeva, suma tras suma, la intrincada aquitectura del acuerdo terminará por rozar el 41% en el bolsillo del trabajador vitinícola. Y, dado que no todas las empresas empiezan a pagarlo sin homologarse el convenio, el sindicato lo toma satisfactoriamente, analizan desde Sitio Andino.

«Teníamos otras expectativas, porque siempre intentamos que la remuneración llegue a ser lo más alta posible y el trabajador vitivinícola se lo merece. Aunque hemos cerrado un buen acuerdo, seguimos teniendo diferencias con otras actividades, por lo que no estamos demasiado conformes al menos hasta que se logre una equiparación», analiza Miguel Rubio, secretario de comunicación de Soeva.

Entre los vitivinícolas, el resultado de la paritaria es considerado como muy positivo para los empleados de finca, detallaron desde el sector a Diario Luján de Cuyo. «El 44% ha sido bien visto, ha sido larga la paritaria, pero estamos bien a modo global, aunque sería bueno seguir mejorando porque los pagos en cuotas se diluyen con la inflación y aumentos de precios», detallaron desde el sector, quienes además, se encuentran buscando otros dos avances, uno es sobre la edad jubilatoria a 57 o 60 años, y otro es sobre la actualización del Convenio Laboral del sector que tiene 30 años de vigencia, que debe ajustarse a las nuevas condiciones laborales.

El tacho de uva, 23% más

Otro ítem que ayudó a agilizar la firma, aunque en menor medida, como compensación entre lo formal e informal fue el ítem obra social: de los $150 por trabajador, la patronal se comprometió a elevar el concepto a $200.

Como en todas la paritarias salariales de la actividad, también se negoció el valor del tacho de uva. Con el valor 2019 como referencia inicial ($13,75), el acuerdo para la cosecha 2020 fue llevarlo a $17; esto es, un 23,6% más.

Cochería Alarcón

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