El único jardín botánico de Mendoza, un aula al aire libre que impulsa la educación ambiental.
El Día Internacional de la Educación en Jardines Botánicos fue conmemorado en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, ubicado en Chacras de Coria.
Cada 12 de junio, evidencia la importancia de estos espacios como centros de aprendizaje, conservación e investigación.
En Mendoza, ese rol recae en un sitio único, el Jardín Botánico de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, ubicado en Chacras de Coria.
Con más de 60 años de historia, este predio de casi una hectárea y media se ha consolidado como un verdadero laboratorio a cielo abierto, donde la ciencia, la educación y la conservación de la biodiversidad conviven en un mismo espacio.
Flora nativa
Desde su creación en 1963, el jardín ha sido un punto de referencia para la formación de estudiantes universitarios y un lugar de encuentro con la naturaleza para miles de niños y jóvenes de toda la provincia.
Además de funcionar como ámbito de prácticas para carreras vinculadas a la botánica, la agronomía, los espacios verdes, la fisiología vegetal y otras disciplinas, el jardín recibe cada año visitas de escuelas de todos los niveles educativos.
Para muchos estudiantes mendocinos, representa el primer acercamiento a la flora nativa y a la importancia de preservar los ecosistemas.
El valor científico del jardín también es significativo.
Forma parte de la Red Argentina de Jardines Botánicos (RAJB) y de la organización internacional Botanical Gardens Conservation International (BGCI), lo que le permite participar de iniciativas globales orientadas a la conservación de la biodiversidad y la educación para la acción climática.
En su colección alberga más de 300 especies vegetales, entre ellas ejemplares representativos de la flora autóctona del centro-oeste argentino, como algarrobos, chañares y jarillas, además de numerosas especies exóticas que forman parte del patrimonio forestal mendocino.
Algunas de ellas, como el haya europea y el tulipanero, son poco frecuentes en la provincia y conviven con árboles que superan los 25 metros de altura.
En un contexto marcado por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, los jardines botánicos cumplen un papel cada vez más relevante.
No solo conservan especies vegetales, sino que también promueven la investigación científica, la educación ambiental y la participación ciudadana en el cuidado del entorno.
Conciencia ambiental
Desde la Facultad de Ciencias Agrarias destacaron que contar con el único jardín botánico de Mendoza representa una oportunidad para fortalecer la conciencia ambiental y acercar a la comunidad el conocimiento sobre la flora local.
«Conocer nuestras plantas es el primer paso para protegerlas», sostienen desde la institución, reafirmando el compromiso de este espacio con la construcción de una sociedad más consciente y comprometida con la conservación del ambiente.








