Psicoanálisis Vincular. Grupos-Pareja-Familia Mat.1071
En Temple Centro Médico Vistalba
Está intervención es necesaria por el impacto que genera el nacimiento prematuro en el vínculo madre-hijo, por ello requiere del apoyo de un equipo de salud interdisciplinario, incluyendo profesionales especializados en salud mental. Donde no solo el objetivo es mantener con vida al bebe sino también su desarrollo psicoemocional.
El nacimiento prematuro es un factor de riesgo para el vínculo temprano y de apego en la díada madre-bebé, siendo este de trascendental importancia para favorecer un buen desarrollo físico y emocional en el bebé y preservar la salud mental de la madre.
La intervención psicológica está orientada a la asistencia y la prevención en la díada madre-bebé prematuro de aspectos relevantes que puedan obstaculizar un buen desarrollo. Porque el problema está en que las alteraciones que se dan en el vínculo madre-bebé generan repercusiones en el desarrollo posterior del niño. Este primer tiempo es el momento en el que se asientan las bases para que el individuo sea capaz o no de “relacionarse creativamente con el mundo, y de disfrutar y utilizar lo que éste tiene para ofrecerle…” (Winnicott).
Es el momento que no solamente el bebe necesita ser alimentado, cuidar de su higiene y de su sueño, sino también es necesario que la madre pueda brindarle además, el sostén afectivo adecuado. Es decir, no solo tomarlo en brazos, sino poder leer las señales de lo que el bebe esta “pidiendo”. Es a partir de este sostén, y de su continuidad en el tiempo, que el niño logra gradualmente la capacidad para sentirse real, un cuerpo sensible, autónomo. El bebé existe en la medida en que hay otro que lo sostiene, física y psíquicamente; una madre en este caso que trae a su vez un modelo de vínculo internalizado por su historia de vida pasada y que ella también depende de un ambiente favorable actual para poder sostener a su hijo. Las circunstancias familiares pasadas y actuales , el estrés
por el impacto del nacimiento prematuro, los sentimientos de culpa, la angustia, los riesgos de vida del bebé, y todo lo que genera el desborde emocional en la madre puede llevar a que predomine la inseguridad en el vínculo con su hijo.

Desde el psicoanálisis vincular, el foco esta puesto en el vínculo; aquí esto es prioritario.
El trabajo psicológico se centra en alentar el encuentro madre-bebe prematuro, porque la madre, que aún no se está preparada para separarse físicamente de su hijo cuando se desata el nacimiento, se enfrenta a un bebé que no está preparado para vivir fuera del útero. Con su autoestima estropeada porque las complicaciones posiblemente ya surgieron durante el embarazo; la madre debe interactuar con un bebé al que percibe como muy frágil, débil y que se aleja mucho del que soñó durante el embarazo, y a la vez este bebe no responde a su mirada, su voz, sus caricias, etc. Por otra parte, el bebé se ve expuesto a múltiples estímulos externos que no puede procesar por su inmadurez, encontrándose en un ambiente hostil en comparación con el útero de su madre.
No sólo el bebé nace antes de estar preparado biológicamente. La madre también es “prematura” y necesita de la contención del equipo de salud, que debe oficiar de “incubadora”, permitiendo que el proceso de gestación “continúe” con el bebé fuera del útero. (Zito).
La madre va creando un espacio en su psiquis para el bebe durante el embarazo, y esto queda interrumpido frente a un parto inesperado. Así como el bebé necesita de los 9 meses de vida intrauterina para desarrollarse, la madre necesita también de este tiempo para poder crearle a ese nuevo ser un lugar no sólo físico, sino también psíquico: sentir sus movimientos, nombrarlo, imaginarlo, pensarlo en diferentes circunstancias de la vida, etc. Va creando en su mente una imagen real del bebe, lo cual permite un apego adecuado. Queda todo el proceso psíquico coartado por la realidad que se impone ante un parto pretermino.
Es sumamente importante que la intervención estimule el contacto de la madre con el bebe, adaptándose uno al otro y logrando que la interacción sea gratificante para ambos. La intervención psicológica ayudara a la madre a crear un espacio en su psiquis de ese nuevo ser, animando a superar el quiebre que el nacimiento prematuro provoca, favoreciendo que la madre pueda investir afectivamente al bebé y reconocerlo como su hijo.
Esto permitirá quer pogresivamente ambos puedan encontrarse, conocerse y reconocerse, lo que beneficiará el desarrollo adecuado del bebé tanto psíquico como físico.(Bowlby)




