La productora vitivinícola Gabriela Lizana, analizó las perspectivas del sector para el próximo año. Preocupa la caída del mercado local y la falta de herramientas para enfrentar la crisis.
Las tormentas de granizo, las lluvias y el panorama económico nacional generan un combo de incertidumbres en torno a la cosecha del 2019. Los vaivenes de la economía han golpeado a diferentes sectores y el vitivinícola no es una excepción.
Gabriela Lizana es productora y presidenta de APROEM (Asociación de Productores del Oasis Este de Mendoza) y desde su rol como tal, analiza el momento por el que pasa la vitivinicultura local. Si bien, aún faltan meses cruciales para conocer la cosecha de 2019, Lizana asegura que “los formadores de precio ya adelantan conductas vinculadas a la existencia de posible sobre stock”.
De esta manera, ante un año lluvioso y ante el aumento costos de los productos necesarios para efectuar las curaciones correspondientes, tendrá efecto en los viñedos y producirá alguna merma, explica la productora. “Lo grave es el precio actual del vino”, analiza la presidenta de APROEM. En este contexto, eso determinará el precio de la uva. “Con un mercado interno recesivo, el aumento de las exportaciones no alcanza a compensar la balanza, y las tasas de interés que pagan los bancos seduce a quienes tienen que optar entre comprar vino para stock, o invertir en negocios financieros con alta rentabilidad. Por supuesto, la opción del negocio financiero gana la pulseada”, sostiene Lizana.
Además, apunta la presidenta de APROEM que el factor especulativo hace que los oligopolios “saben que se va a ir a suplicar que compren el vino”. Incluso en condiciones de desventaja para los productores, “aunque ni si quiera el valor alcance a cubrir los costos de producción y elaboración”.
Ante este contexto, Lizana asegura que con este panorama complejo enfrentamos la próxima cosecha. “Involucra un mercado interno cada vez más pequeño, tasas altísimas de interés, mercado externo con muchas trabas y malas campañas de publicidad que siempre fueron orientadas más a una elite que a un consumo masivo”, se quejó la productora.
El efecto inflacionario ha afectado tanto al consumo como a la propia producción vitivinícola. “Los costos de los insumos en un porcentaje de alrededor del 30% están dolarizados”, explica la productora. Entonces, estos aumentan a la par del dólar e incluso a veces más. “Por otro lado, la mano de obra que constituye el porcentaje restante, también ha sufrido importantes aumentos frute del ajuste de los salarios por la inflación. Así es que el aumento de costos es importantísimo para el sector productivo, que recordemos, ha vendido su producto en febrero marzo, pero que todavía no termina de cobrar”, señaló.
Desde el gobierno se manifestaron con grandes expectativas respecto a los avances para poder vender producción local en China, Singapur y países del lejano oriente. Sin embargo, Lizana no es tan optimista al respecto, “el Lejano Oriente, es un horizonte lejano. Estamos en un problema gravísimo hoy, que es muy difícil de resolver, y que de no existir un cambio estructural importantísimo seguirá creciendo la expulsión de actores vinculados al eslabón productivo y elaborador”. De esta manera, analiza que “se abre un mercado, pero las condiciones respecto al sector productivo no cambian, será una oportunidad solo para los que queden en la industria”.
Finalmente, ante la situación meteorológica que ha generado, hasta ahora, bastantes tormentas, brinda una cuota de incertidumbre de cara al futuro. Incluso, vuelve mucho más importante el sostenimiento de la lucha antigranizo. “Todavía falta mucho. Con años como estos hasta no levantar el último grano no se sabrá qué porcentaje de la producción puede estar afectado”, finalizó la productora.
Fuente: Va Con Firma Mendoza





