Un cordón de efectivos de la Policía Federal de Argentina custodiaba este lunes el Arzobispado de Mendoza, ubicado en calles San Juan y Catamarca de Ciudad.
Es que al mediodía llegarían hasta ese lugar familiares y víctimas de los abusos ocurridos en el instituto Próvolo de Luján de Cuyo. No estarían solos porque dos organizaciones internacionales involucradas en la misma lucha los acompañarían y se sumarían a sus denuncias.

«Cuando era niño fui abusado por un cura católico. Durante 25 años, los sobrevivientes en Estados Unidos nos hemos organizado para terminar con el abuso eclesiástico. El año pasado, en Ginebra, Suiza, se reunieron víctimas y activistas de distintos países para fortalecer esta red. Durante los últimos 7 días hemos estado realizando actividades en Buenos Aires y ahora en Mendoza para visibilizar lo que pasa. Reclamamos tolerancia cero y con esto queremos decir que cualquier sacerdote que abuse o viole a un niño o niña sea apartado y condenado», expresó el estadounidense Peter Isely, miembro fundador de la ONG Ending Clergy Abuse (ECA) que significa «Terminar con el Abuso Eclesiástico».
Y agregó: «El papa Francisco prometió tolerancia cero pero esto no está pasando en su propio país. Nosotros, los sobrevivientes, estamos reclamando que vuelva a la Argentina y se haga responsable por los crímenes y encubrimientos que ocurrieron en este país con los sacerdotes y obispos que él conoce y son sus amigos. Las atrocidades y violaciones a los derechos humanos cometidos en el Próvolo con estos niños y niñas hipoacúsicos/as son conocidas en todas partes. Este es, quizás, el caso más importante y emblemático en el mundo».

Por su parte, Anne Barrett Doyle, de la organización Bishop Accountability, dedicada a la investigación de abusos por parte de sacerdotes y obispos, reveló que en Argentina se han denunciado más de 100 casos aunque podrían ser más por la cantidad de jóvenes que no han podido denunciar por miedo, presiones o porque no pueden comunicarlo.
«Hablamos de más de 100 casos denunciados en Argentina y varios han acontecido aquí, en Mendoza. Esta ONG recopila información desde el 2003, es líder en investigación de abusos eclesiástico. Vinimos en solidaridad con las víctimas del Próvolo. Su fortaleza nos inspirará por el resto de nuestras vidas y vamos a reclamar Justicia para ellos», manifestó Barrett Doyle.
«Si la Iglesia Católica se interesara en detener estas atrocidades, ninguno/a de estos/as jóvenes habría sido abusado nunca. El Vaticano sabía que el padre Corradi – acusado de los abusos- estaba en La Plata y que luego vino a Mendoza. El padre Benedicto y el papa Francisco también lo sabían así como también los arzobispos sabían que Corradi estaba acusado de abuso en Italia pero nadie lo apartó del instituto», sumó.

La palabra de una sobreviviente
Al Arzobispado de Mendoza también llegaron víctimas de abuso en el Próvolo. Una de ellas expresó que siguen esperando Justicia y que, pese al cansancio, seguirán luchando. «Sentimos que la sociedad mendocina no nos ha apoyado. Odiamos todo lo que ha sucedido en el Próvolo, es una marca que llevamos en nuestras almas, parece que no les interesa lo que nos pasó pero seguimos soportando y luchando, pero necesitamos que la comunidad mendocina confíe en nosotros porque esto ha sucedido. Es mucho dolor, un peso insoportable», dijo.
Y continuó: «Las víctimas tienen miedo, vergüenza, muchos no pueden declarar. Hay muchos sordos invisibilizados. Para ellos, fue fácil abusarnos, éramos chicos, sordos pero ahora crecimos y podemos denunciar. No nos respetaron, nos violentaron, queremos Justicia real. Nos violaron vaginalmente y analmente. Mis padres nunca se dieron cuenta de que me violaban porque la comunicación con ellos no era por lengua de señas y no podía contarles. Fue difícil aprender la lengua de señas, tarde la aprendí y tarde denuncié. Muchos preguntan ¿por qué ahora? Porque ahora podemos, porque ahora aprendimos. Todos los curas del Próvolo se aprovecharon. Ojalá que nosotros, sordos y sordas que no pueden hablar, que no pueden comunicar su horror, logremos justicia y estemos en paz».

Fuente: Sitio Andino




