En una nueva entrega, «rápidamente» comparto una de esas cosas que pasan lento en algún lugar, en este caso en Costa Flores, al sur de Perdriel.
Vivimos en un tiempo donde queremos todo ya. Comida rápida, la comunicación debe ser instantánea, autos y camionetas que andan a gran velocidad para llegar a ese no sé qué lugar, pero ¡debe ser rápido!
Incluso muchos gurús financieros aconsejan levantarse media hora antes, ya que dormir un poco menos es ir adelante de los demás.
En medio de esta carrera de pollos sin cabeza, es digno admiración la persona que mira a su prójimo.
Estas personas que marcan la diferencia, desde el desempeño en una gran organización humanitaria hasta ese joven que ayuda a una abuela a cruzar la calle o acompañar a un niño a un acto escolar.
Para hacer esta nota viajamos «rapidamente» hasta Perdriel Oeste, precisamente a Costa Flores.
Teresa Araya
Nuestra protagonista de hoy es Teresa Araya.
Ella cuenta la alegría que siente al organizar el Día del niño en la plaza de su barrio, en este lugar han podido contar con una asistencia de hasta 400 niños.
En este día, los más pequeños pueden disfrutar de regalos, premios, golosinas, chocolate y juegos.
Este gran evento conlleva una gran organización, donde diferentes vecinos ayudan.
Entre ellas, destacan Patricia Zabala y Gisela Gonzales, todos colaboran incansablemente para que los mas pequeños disfruten al máximo.
Una persona que esta detrás de un evento como este no puede estar sin hacer nada esperando al año próximo.
En Costa Flores también funciona la unión vecinal «Los Ceibos».
Los primeros eventos del Día del Niño se festejaron en este lugar, frente al Salón Araya.
Actualmente el espacio físico no permanece abierto de forma permanente, pero si para diferentes actividades, cursos, he incluso durante un tiempo funciono como un merendero.
Hoy siguen recibiendo donaciones y «Teresa» personalmente las reparte entre los diferentes vecinos.
Al escribir esta nota pensaba en «todas esas personas» dispuestas a ayudar a los demás.
Siempre pienso que son como anclas de esperanza o reflejo de otra realidad que pocos ven o no quieren ver.
Vivimos en un mundo donde prima la rapidez y muchos buscan la felicidad detrás de la búsqueda del dinero o placer. Nos cerramos tanto en esto que olvidamos lo lindo que resulta ayudar a los demás, cuando una persona dice gracias de corazón, abrazar a los abuelos o llevar esperanza a los niños.
Si ustedes lectores conocen a personas con total dedicación en ayuda comunitaria los leemos en los comentarios.
Hoy contamos sobre Tere, pero pienso que todas las personas que hacen lo mismo deben ser reconocidos.
Gracias a todas estas personas que no solo sueñan con un mundo mejor, y buscan día a día para hacerlo posible.








