Si bien, las señales de un posible autismo puede ser detectable a muy temprana edad, hoy son diagnosticados cerca de los 3 años de vida. Si hay, de base, un proceso de inflamación intestinal sería tarde para abordarlo.

El Dr. Alessio Fasano, habló sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) durante la conferencia magistral que brindó en la Biblioteca de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires, ante más de 200 profesionales de la salud, estudiantes universitarios y público en general.
“Estamos enfrentando un gran problema: el aumento del autismo. Hoy, 1 de cada 44 niños tienen Trastorno del Espectro Autista (TEA)» dijo el especialista.
Además, invitó diciendo: «Tenemos que ser conscientes de la importancia del Microbioma y como la comunicación entre el intestino y el cerebro puede impactar en la salud digestiva, así tenemos la obligación moral de ayudar a los niños y niñas que padezcan una alteración en esta comunicación”.
Invitado por la Asociación Civil Autismo y Neurodesarrollo Argentina (ACAYNA), Fasano desarrolló los siguientes temas:
“El paradigma del autismo”, triangulación de la permeabilidad intestinal, el microbioma y la respuesta inmune que conduce a la inflamación crónica; y “El proyecto Gemma”, como traducir la ciencia en aplicabilidad clínica.
“Durante dos millones de años de evolución, los humanos enfermaban y morían por infecciones. Investigamos las causas, vimos cómo eran transmitidas».
«Desarrollamos herramientas para tratarlos como vacunas, antibiótico, limpieza del agua, etc. Todo esto tuvo un impacto significativo en el desarrollo humano y se produjo una caída drástica de estas infecciones. Muchas de esas enfermedades han desaparecido».
«Las enfermedades no transmisibles (ENT), también conocidas como enfermedades crónicas, fueron las que ocuparon ese lugar. Suelen ser de larga duración y son el resultado de una combinación de factores genéticos, fisiológicos, ambientales y de comportamiento” dijo el galeno.
Enfermedades actuales
Fasano explicó que “los trastornos de neurodesarrollo, el Parkinson, el cáncer, el Alzheimer, son las enfermedades de hoy. Ahora, las personas no mueren por infecciones agudas rápidamente, pero si lentamente por estás enfermedades señaladas. En esto tienen mucho que ver nuestra genética y el tipo de vida que llevamos. No se llega a esto automáticamente, es algo transgeneracional”.
Alessio Fasano habló sobre la comunicación existente entre el cerebro y el intestino; ambos influenciados por el microbioma y todo lo que este transmite para que la relación entre estos dos órganos funcione, para bien o para mal.
La microbiota son las bacterias presentes en la piel, el aparato digestivo y el aparato genital; y el microbioma son los microorganismos que habitan un entorno específico, sus genes y el mundo que los rodea.
Así, ante la presencia de un intestino con permeabilidad aumentada, el microbioma podría estar en comunicación con nuestros genes y modificarlos.
Nueva perspectiva
Esta probablemente sea la lección más importante para comprender y resolver enfermedades de la humanidad, que el microbioma puede comunicar con nuestros genes y modificar lo que sea necesario, incluyendo la permeabilidad intestinal.
¿Esto aplica al autismo? “Si -asegura el especialista-, esto mantiene la idea de que hay una comunicación entre el cerebro y el intestino mediante la firme conexión de ese eje.
Por ejemplo: cuando estamos estresados y tenemos una indigestión, el intestino también comunica con el cerebro a través de neurotrasmisores, nutrientes, microorganismos, probióticos, ácidos y otros.
La microbiota comunica por el sistema nervioso, la vía endocrina y la tercera vía, que es el flujo sanguíneo que genera todas las emociones que tienen que ver con la ansiedad, la depresión, entre otras, y repercuten en el intestino.
En los menores
La microbiota en niños con autismo tiende a estar alterada, tienen el intestino más permeable y con mayor presencia de zonulina.
Esta es una proteína que regula la permeabilidad de las uniones entre las células del intestino y que muestra mayor su presencia en estos niños.
Fasano manifestó que “tener un familiar con autismo es un trabajo de tiempo completo»
«Todo en la familia gira alrededor de ese niño ya que, en este caso particular, muchos factores afectan la permeabilidad del intestino: como es su alimentación, la calidad de la leche materna, el ambiente que lo rodea, el estilo de vida occidental que aumenta las enfermedades inflamatorias crónicas. La nutrición actual es inadecuada, en términos generales, para todos”.
Proyecto GEMMA
El proyecto GEMMA (Genome, Enviroment, Microbiome, and Metabolomic in Autism”, está en marcha en varios países como Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda e Italia.
Toma su base en la idea de que “no se sabe exactamente qué factores contribuyen al desarrollo del TEA. Con el estudio GEMMA, estamos teniendo en cuenta tantos factores como sea posible y estudiando cómo cada uno de ellos contribuye a este complejo trastorno del neurodesarrollo”.
Hoy no existen biomarcadores probados del TEA y el diagnóstico está basado completamente en la evaluación del comportamiento.
Los biomarcadores identificados en este proyecto contribuirán a una mejor comprensión del desarrollo del TEA en niños en riesgo.
Además, conducirán a posibles soluciones para reducir los síntomas del TEA y las comorbilidades gastrointestinales en futuros pacientes.
Gemma es un seguimiento exhaustivo de cada niño y el aporte de sus familias es fundamental a la hora de proveer las muestras que hacen falta para el estudio.
“Debemos tener en cuenta que el autismo es detectable a los 12 meses de vida. Hoy se diagnóstica cerca de los 3 años y ya es tarde para comenzar a tratar la inflación intestinal. No podemos perder más tiempo y actuar ya”, concluyó Fasano.
Por su parte, María Fabiana Nazzaro, presiente de ACAYNA, expresó que “sabemos que detrás de cada diagnóstico hay una historia, una familia y un sinfín de emociones que requieren algo más que respuestas médicas».
«Necesitan comprensión, presencia y empatía”, y agregó.
“También entendemos que, para poder acompañarlos de manera efectiva, es fundamental combinar con los profesionales de la salud, quienes tienen un impacto directo en el bienestar de esas familias”.
“Invitar al Dr. Alessio Fasano a Buenos Aires es una clara manifestación de lo que ACAYNA representa: el compromiso de acercar a nuestra comunidad los mejores avances científicos y las voces más autorizadas.
«El aporte de Fasano, particularmente en el estudio del microbioma y su influencia en el neurodesarrollo, nos brinda una oportunidad invaluable de aprender y aplicar nuevos conocimientos que pueden marcar una diferencia real en la práctica profesional”, finalizó.





