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De Pura Cepa: Antonia Alarcón

Antonia Alarcón, empresaria, amante de la montaña lujanina y madre de tres hijos a quienes transmitió ese amor, pasó por Casona Perdriel a degustar un vino y contar las aventuras vividas con la Escuela de Esquí y Montaña de Luján de Cuyo.

Antonia Alarcón, posó en Casona Perdriel para De Pura Cepa.

Llegó a Luján con tres años. Su padre tenía orden de abrir una sucursal de la empresa familiar en éstos pagos. Cada vez que nevaba, su padre organizaba para ir dar un paseo a ver la nieve, y de a poco Antonia Alarcón fue descubriendo la montaña.

Como quien se deja guiar por su corazón, Antonia Alarcón desarrolló dos hobbies, uno fue armar el árbol genealógico de la familia, con mucho detalle. El segundo, fue esquiar, una práctica que dejó hace 4 años y que ahora transmite a sus nietos.

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Tres de sus abuelos eran oriundos de España, quienes vinieron a Argentina en la década de 1910, en contexto de la Primera Guerra Mundial, mientras que su abuela materna era italiana. Como hija de inmigrantes, fue armando el árbol genealógico de la familia, consiguiendo distintos documentos.

Sus abuelos paternos llegaron a Junín y Rivadavia, allí trabajaron en la finca. Su abuelo, además era el único carpintero del pueblo, por lo que los vecinos le encargaban «una cajita» cuando fallecía algún familiar. Con el tiempo, comenzó a dejar algunos ataúdes de repuesto y de a poco fue tomando forma el negocio de la funeraria.

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En 1956 su padre fue enviado a Luján para abrir una sucursal de la Cochería, instalándose frente a la plaza en calle Balcarce, y luego encontraría su lugar definitivo en calle Alvear 140.

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Las anécdotas del rubro, transportan a un pasado que hasta los años 1950 se asocia con carruajes tirados por caballos para el acompañamiento del fallecido. Se trataba de una tarea con una logística importante para llegar a los puntos más recónditos de Luján de Cuyo, que incluso actualmente presentan dificultades de acceso, como en el caso de El Carrizal de Abajo.

«Había que preparar caballos y carruajes para llegar al lugar y volver al cementerio de Luján en acompañamiento junto a caballos, sulkys, bicicletas y algún auto, que eran los menos. Se viajaba a 15km por hora por lo que el servicio se extendía durante todo un día», relató Antonia Alarcón, agregando que la tarea se complejizaba cuando había que prestar dos o más servicios coordinando los recursos, principalmente de caballos, entre Junín y Luján de Cuyo.

Antonia y su hermano José se criaron en Luján. Sus recuerdos se remontan a la vereda de calle Balcarce, junto a las otras familias que también tenían sus comercios allí, tales como los Mafauad, Vitale, Busajam, Cabrera y los Scanio, que tenían la bicicletería, punto de encuentro para el vermucito de las 6 de la tarde, donde solo asistían varones.

De pura cepa: Todo sobre Antonia Alarcón

Antonia es amante de la montaña lujanina, en su adolescencia, durante los años ´60, fue alumna de la Escuela Municipal de Esquí y Andinismo de Luján de Cuyo, organizada por Ulises Vitale y su sobrino Edgardo Vitale, ambos pioneros en el andinismo en Luján, junto a un profesor de nacionalidad polaca, acompañado por su hijo.

Escudo de la Escuela Municipal de Esquí y Andinismo de Luján de Cuyo. Gentileza de Antonia Alarcón.

El grupo contrataba una camioneta que llevaba un motor y una roldana para el ascenso. Además, coordinaba con gendarmería de Puente del Inca, quienes les prestaban los esquíes. El lugar elegido generalmente para la práctica de esquí, era el paraje donde luego se instaló el centro de Penitentes.

El recorrido desde Mendoza hasta la zona de montaña, estaba a cargo de la empresa El Oro Negro. En una ocasión, recuerda Antonia, que el camino estaba congelado y el precipicio era inevitable, por lo que para salvar la vida de los pasajeros, al chofer no le quedó otra opción que chocar la unidad contra el cerro.

Luego, sin celulares mediante, el equipo caminó hasta Potrerillos. «Afortunadamente no le pasó nada a nadie, nosotros lo disfrutábamos», recordó Antonia.

Escudo del Club de Esquí y Andinismo de Luján de Cuyo. Gentileza de Antonia Alarcón.

En ocasiones también accedían a Vallecitos, que sí contaba con medios de elevación para las pistas de San Bernardo y Canaleta. «Era Bariloche», recordó jovialmente Antonia, a quien solo dejaban asistir a las excursiones por el día.

Otra aventura sobre su amor con la montaña fue cuando Antonia le enseñaba a su hija a manejar hace unos 12 años y eso incluía la lección «Manejo en montaña». «Vamos a Cacheuta», le propuso a su hija. Al llegar, le dijo, «Vamos a Uspallata«, luego «Vamos a Chile», luego «Vamos a ver el atardecer desde la costa» y la lección de manejo se transformó en un legado sobre disfrutar la montaña. Afortunadamente no hubo demoras en la Aduana y las cubiertas resistieron el viaje para sorpresa del mecánico.

Ficha

  • Nombre: Antonia Alarcón
  • Edad: 68 años
  • Trabajo: Empresaria en funciones.
  • Antonia enseño a sus tres hijos Alejandro, Francisco y Carolina a esquiar, quienes heredaron el amor por la montaña.
  • Antonia esquió hasta hace 4 años. Sabe identificar cada cerro de la montaña de Luján.

Frases de Antonia Alarcón «100% De Pura Cepa”

  • «A la montaña hay que disfrutarla, sin desafiarla».
  • «No se necesita mucho para festejar la vida, hay muchas maneras de disfrutar aprovechando toda la montaña que hay en Luján».
  • «Lo mejor es poder contar las aventuras».
Cochería Alarcón

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