Jugar es potenciar la imaginación de los niños y las niñas para ser mejores adultos. Los primeros años de vida repercuten en el futuro de los niños porque el cerebro crece más deprisa durante los primeros años de vida que en cualquier otro momento.
Según UNICEF, el desarrollo cerebral de un bebé se forma en más del 80% antes de los tres años de vida; requiere del 75% de cada comida y necesita 15 minutos por día de juego para desencadenar miles de conexiones cerebrales; haciendo que los bebés, niños y niñas requieren estímulos y entornos que les permitan crecer y desarrollarse.
Cuando los niños se crían en entornos en los que se da importancia a la recreación, adquieren las destrezas cognitivas, emocionales y conductuales necesarias para aprovechar las oportunidades y superar las adversidades.
Por ello es que los bebés, niños y niñas necesitan estímulos y entornos que les permitan crecer y desarrollarse, ya que con una intervención adecuada en el momento adecuado, se refuerza el desarrollo de los pequeños de diferentes contextos sociales o con discapacidades, siendo el juego la clave de la comunicación, el descubrimiento y la autoafirmación.
Uno de esos espacios de juegos, es el propuesto por Que Pitucos, de dos emprendedoras mendocinas y mámás, un dato importante ya que las compromete aún más con los muebles y juguetes que diseñan.
Mediante la Metodología Montessori y Pikler, desde Que Pitucos se diseñan y fabrican productos que acompañan el desarrollo infantil estimulando la imaginación.

«Tenemos rompecabezas de diferente cantidad de piezas en donde los peques primero los pintan creando su propio animal y luego lo arman, también por ejemplo hacemos mesas y sillas a su altura permitiendo que suban y bajen solos dándoles independencia», expresaron Danira Pellinacci y Julieta Navarro
Los juegos en la infancia estimulan la coordinación visomotriz para luego desarrollar tareas manuales en el hogar y en la escuela; ya que permite el dominio corporal general pasando a tareas de carácter fino como escribir, cortar o rasgar y luego atarse los cordones.





