El día lunes 24 de febrero al mediodía, en Las Compuertas, Luján de Cuyo, Valeria Estela Díaz se encontraba en su casa con su familia, para disfrutar de los feriados. Jamás se imaginó que terminaría siendo protagonista de una historia de violencia policial.

Ese domingo el caballo del hijo de Valeria (23) se soltó, la mujer salió a buscarlo en el predio de la familia ubicado en Las Compuertas, Luján de Cuyo, cuando se hizo presente personal de la policía rural para llevarse al animal.
La joven Valeria, expresó a los uniformados que el caballo es de su propiedad y que no está marcado porque todavía es potrillo, debiendo aguardar que cumpla dos años de edad.
La mujer manifestó tener la documentación de compraventa y que es de su propiedad, pero comenzaron los forcejeos e insultos hacia la joven.

«Me lo voy a llevar de huevo, pendeja de m…», le dijeron los uniformados quienes le apuntaron y dispararon dos tiros al aire con el arma que portaban.
La madre de la joven acudió a defender a su hija y fue cuando cayó sobre unos ladrillos tras ser empujada por el personal policial rural. Valeria defendió a su madre, aunque finalmente fue esposada con fuerza por agredir a la policía. Ya no importaba que habían ingresado a su domicilio, ni que habían intentado llevarse su caballo por la fuerza, ni que habían golpeado a su madre o que la habían agredido a ella.
La joven fue tironeada con un cable sobre las esposas, le pegaron en la cara, la insultaron, la subieron al patrullero argumentando que le faltó el respeto a la policía.
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La joven tiene problemas cardíacos y comenzó con taquicardia, por lo que dio aviso de su estado. La respuesta fue «morite pendeja de m…».
Del domicilio fue trasladada al Centro de Salud 31 David Busana de Luján de Cuyo, donde el personal de guardia constató la arritmia. La respuesta policial fue «que no se muera esta, porque va a largar un olor…»

A Valeria le indicaron tomar clonazepan, aunque nunca lo había tomado. Fue trasladada a la Comisaría 47 de Carrodilla; allí no entendían porque la llevaban, consideraban que no era justificado. Valeria tuvo que hacer «el circuito», le pintaron los dedos una, dos, tres y más veces. Buscaron antecedentes. Nada. Limpia, hasta ahora, que su nombre está marcado.
La joven hoy no puede amamantar a su hija, teme salir a la calle, teme al ver a la policía. Ella y su madre fueron golpeadas. La pequeña de dos años también está angustiada. Valeria tiene una causa, injusta.
Si bien, el recuerdo de estar en la celda quedará para siempre en ella; hoy Valeria pide justicia y que se la respete como mujer.
La joven expresó a Diario Lujan, que más allá de lo sucedido, se siente agradecida al personal de la Comisaría 47 que en todo momento la trataron bien. También agradeció a la fiscal que le dio la libertad el martes a las 19hs para poder estar con sus hijos.





Que se aga justicia que los diario den a conoser este caso que la TV lo saque al aire valoremos a la mujer y estos policía se agan cargo de la falta de educasion así la mujer vamos a ver si nos asen valer los derecho de mujer