
El pasado miércoles 14 de agosto se reanudó el juicio por los abusos ocurridos durante años en el Instituto Próvolo de Luján
Se reanudó el juicio por los abusos ocurridos durante años en el Instituto Próvolo de Luján que tiene sentados en el banquillo de los acusados a los curas Nicola Corradi (83) y Horacio Corbacho (59), y al ex jardinero de la institución, Armando Gómez (49).
Las pericias realizadas al exjardinero del establecimiento, Armando Gómez (49), mostraron que comprende lengua de de señas, pero es analfabeto y tiene un pasado familiar violento que la defensa sostiene que no le permite afrontar el proceso judicial
Con respecto a los pedidos realizados por la defensa, a cargo de Alicia Arlotta, el tribunal colegiado compuesto por los jueces Carlos Díaz, María Alejandra Ratto y Mauricio Juan, tomó una serie de decisiones que fueron informadas a las partes.
En primer lugar, se informó que no será posible contar con taquígrafos para transcribir todo lo que ocurra en el debate para que Corradi pueda entenderlo, a raíz de que sufre una importante disminución auditiva por su avanzada edad. Sin embargo, comenzaron a probar un software de uso de voz que transcribe todo lo que se va diciendo. Eso se transmite a una pantalla que se encuentra frente a Corradi para que vaya leyendo lo que ocurre.
Ante la posibilidad de errores del software, la Suprema Corte, el Ministerio Público Fiscal y la Defensoría Pública ofrecieron dos auxiliares cada uno por día que se encargarán de ir transcribiendo lo que se va diciendo en la audiencia para así cubrir la necesidad de lectura de Corradi.
Con respecto a las pericias psicológicas y psiquiátricas que se le realizaron a Gómez, la doctora Agorra, perito de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Cuyo, informó que pudieron comprobar que el acusado conoce y comprende la lengua de señas y que utiliza esta lengua para comunicarse, por lo cual cumple con las condiciones necesarias para presenciar y entender lo que sucede en el juicio.
En tanto la pericia de la defensa, realizada por profesionales de la Defensoría General de la Nación, estableció que el nivel educativo de Gómez es de analfabetismo, con un núcleo familiar violento que ha provocado complicaciones físicas y psicológicas en el acusado.
Fuente: Mdz.




