La religiosa Kosaka Kumico, quien está acusada de participación primaria en 9 casos de abuso sexual a chicos del ex instituto Antonio Próvolo de Luján, apeló a un video para defenderse y aseguró: «Me están acusando con pruebas totalmente falsas».

Ante la cámara y en una escena notoriamente editada con música de fondo, la monja de origen oriental en un perfecto español, se presenta, cuenta cómo llegó al país y reclama un «juicio justo porque mis derechos están siendo vulnerados», dice en un tono pausado.
Mientras ella concluye su afirmación sobre la imagen aparece el lema: «Si Kumiko no tiene derechos, vos tampoco», aunque nadie se atribuye la autoría de la frase.
Kosaka Kumiko está acusada de haber tenido participación primaria en 9 casos de abuso sexual a alumnos del ex instituto Antonio Próvolo, ocurridos entre el año 2004 y 2012 cuando ella trabajaba en ese establecimiento educativo y debía cuidar de los chicos que estaban internados allí.
El jueves pasado un tribunal dictó la libertad a la acusada bajo una fianza de $2 millones. Los magistrados descartaron uno de los tres hechos que se le acusan -calificado como corrupción de menores- y entendieron que no había riesgo de fuga ni de entorpecer la causa.
Solo restaban pasos burocráticos y el pago de la millonaria caución para que Kumiko pudiera recuperar la libertad -está con prisión domiciliaria-.
Sin embargo, este viernes el fiscal de la megacausa, Gustavo Stroppiana, notificó a la monja por otros dos hechos que si bien ya habían sido denunciados a lo largo de la investigación nunca se había solicitado la prisión preventiva.
De esta forma, hasta este momento la mujer continuará detenida mientras espera que se ponga fecha para el juicio oral por los hechos.
Kumiko está acusada de encubrir los abusos sexuales de los cuales eran víctimas los menores de edad al ponerles pañales para cubrir sus heridas, de entregar a una niña al cura Horacio Corbacho y de tocar en sus partes íntimas a algunas víctimas.
La religiosa que fue detenida en el 2017, recibió luego la prisión domiciliaria y el jueves de la semana pasada quedó libre bajo el pago de una fianza de $2.000.000 por decisión de los jueces Ariel Spektor, Diego Lusverti y Eduardo Martearena, quienes consideraron que no había riesgo de fuga, pero al día siguiente el fiscal Gustavo Stroppiana retomó otros hechos y ordenó que retornase a su situación de prisión domiciliaria.
Fuente: Diario Uno




