El Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó este viernes que «la inflación y las expectativas de inflación se encuentran en una tendencia descendente desde octubre» en Argentina, lo que de prolongarse permitiría un «reducción gradual» de la tasa de interés y una recuperación económica en la segunda mitad del año.
“La inflación y las expectativas de inflación se encuentran en una tendencia descendente desde octubre, y todo indica que seguirían disminuyendo lentamente en 2019”, dijo Alejandro Werner, director del FMI para América Latina al presentar la actualización de las perspectivas para la región.
«Esto permitiría una reducción gradual de la tasa de interés que, combinada con un aumento del salario real y de las exportaciones, generaría una recuperación de la actividad económica a partir del segundo trimestre de 2019», agregó.
Argentina registró en 2018 una inflación del 47,6% interanual, la cifra más alta desde 1991, impulsada por la fuerte devaluación que ha vivido el país en el pasado año, y se espera que se reduzca al 28,7% a final de 2019.
Las estimaciones del FMI apuntan a que Argentina cerró 2018 con una contracción de 2,8% y espera que en 2019 sea de 1,7%, para volver al crecimiento positivo en 2020 del 2,7%.
El plan de asistencia financiera del FMI, acordado el pasado año, asciende a un total de 56.300 millones de dólares por un plazo de 36 meses.
Es que con un avance del 2,6% mensual en diciembre, la inflación acumuló un alza del 47,6% durante el 2018 y se posicionó así como la más alta en los últimos 27 años, según reveló hoy el INDEC.
La división por regiones establecida por organismo oficial indica que la Patagonia sufrió la peor suba de precios en el año, con un 50,6%; le siguió Cuyo con un 49,5% y en tercer lugar quedaron el Noroeste y el Noreste, con 47,8%.
A su vez, el Gran Buenos Aires (donde se encuentran los principales bolsones de pobreza de la Argentina) registró un alza generalizado de precios del 47,1%; y la región Pampeana, donde pisa fuerte el campo, la inflación fue del 47,5%.

El transporte, lo que más subió
El rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas anotó un alza del 51,2% en 2018; las bebidas alcohólicas y tabaco subieron 28,3%; y los precios de las prendas de vestir y los calzados se incrementaron 33,1%.
A su vez, el mantenimiento general de la vivienda (por el pago de los servicios de agua, electricidad, gas y otros combustibles) se encareció un 45,7%; mientras que los precios del equipamiento y mantenimiento del hogar avanzaron 50%.
El costo de la salud (influenciado principalmente por las cuotas de las empresas de medicina prepaga y de los medicamentos) se incrementó 50,2%;el transporte subió 66,8%; y la comunicación, un 55,3%.
En tanto, recreación y cultura subió 43,4%; Educación un 32,1%; comer en restaurantes o pernotar en hoteles un 39%; y el ítem “otros bienes y servicios” se encareció 53,2%, informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).
Un año para el olvido
Los precios habían avanzado 1,8% mensual en enero; 2,4% en febrero; 2,3% en marzo; 2,7% en abril; 2,1% en mayo; 3,7% en junio; 3,1% en julio; 3,9% en agosto; 6,5% en septiembre; 5,4% en octubre; 3,2% en noviembre; y finalmente 2,5% en diciembre.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) tuvo un avance que superó al 41% de 2002, año en el que la Argentina registró la salida de su esquema de convertibilidad y el valor del dólar se triplicó.
En tanto, en 1991 el IPC había saltado 84% también en momentos en los que la Argentina salía de un proceso de registros de inflación mayores al 13% durante 20 años, con el pico máximo histórico de 3079,5% en el hiperinflacionario 1989.
Fuente: Los Andes y El Sol




