sábado, mayo 23Te mantenemos informado
Sombra

Un mendocino que vive en Canadá ayudó a Norma y a su hijo discapacitado

«Estoy eternamente agradecida. Lamento que la gente solidaria sea la que responda en estos casos y no el Estado, porque mi hijo también tiene derechos», dijo Norma Beatriz Bea entre lágrimas luego de recibir un giro de dinero desde Canadá.

El donador es mendocino y conoció la historia después de que su hermano, que vive en Potrerillos, le compartiera la nota que fue publicada por Diario UNO.

Bosca Luján Agrícola

«Él también tiene un hijo con una discapacidad mental y conoce por todo lo que tiene que pasar una familia en este tipo de situaciones», comentó la mujer. Pero las ganas de colaborar no terminaron allí y desde España también se han contactado para ofrecerle su colaboración.

Si de algo sabe esta mujer es de luchar. Su hijo José Ramón Bea de 34 años nació padeciendo parálisis cerebral espástica y esto marcó vida.

Springtime 2026

«No pedimos una 4×4 sino la posibilidad de movilizarnos para que él reciba la rehabilitación que necesita. Ha aprendido a sentarse y a comer solito pero requiere de mucha atención. Yo soy joven y pujante, a pesar de no tener agua ya lo higienicé para que no se llene de escaras»

cangelosi

Uno de los problemas más graves a los que se enfrenta Norma es habitacional. El departamento donde vive, en la Sexta Sección, con su hijo es muy pequeño y, aunque se les han entregado algunos electrodomésticos, no tiene espacio para colocarnos.

«Lo material no me sirve. Nos cortaron el agua por falta de pago, sin embargo, a José lo tengo impecable. Él duerme conmigo porque no tenemos más espacio. Pedimos que lo incorporaran en un plan Procrear pero con una cuota más baja porque mi ingreso es de tres mil pesos por mes», contó Norma.

Madre e hijo viven en un pequeño departamentito en la Sexta Sección (Aristóbulo del Valle, entre Paso de Los Andes y Granaderos), donde hace ya dos años y medio que el dueño de casa les cortó el agua por falta de pago, como si las complicaciones fueran pocas. Pero lo peor es que Norma reclama que cada día PAMI, la obra social que tienen, cada vez le niega más prestaciones, y el hecho de pertenecer a esta entidad, les impide acceder a otras que podrían ayudarlos en sus muchas necesidades.

«PAMI nos sacó el transporte que llevaba a mi hijo a ADIMOLU, donde podía tomar aire y hacer ejercicio. Ahora espera que vuelva del trabajo dormido y sentado en una silla de ruedas. Lo poco que gano es para la comida, y los remedios»

El departamento donde vive Norma y José Ramón es muy pequeño, no tiene agua ni gas natural y ambos duermen en la misma cama. «Hago la comida en una cocinita eléctrica y mantengo higienizado a mi hijo gracias al agua que me pasa un vecino. A veces comemos y a veces no. El problema es que José tiene que llevar una dieta rica en fibras, pues padece de problemas de parálisis intestinal», cuenta con lágrimas en los ojos la mujer de 53 años.

«Le escribí al presidente, mandó unas asistentes sociales, nos dieron algunas cosas materiales, como colchones, que si bien ayudan, no es lo que necesitamos. Se trata de cosas más estructurales, como tener acceso a una casa o un buen plan asistencial» Norma Beatriz Bea

El joven discapacitado tenía la posibilidad de mejorar integralmente su calidad de vida -física y mentalmente-, pese a las penalidades, al hacer ejercicio en la Asociación de Discapacitados Motrices de Luján (ADIMOLU), donde hacía ejercicio, iba a la pileta, tomaba sol, e interactuaba con otros chicos con sus mismos problemas, cosa que ahora no puede hacer.

Fuente: Diario Uno

Cochería Alarcón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.